Decía el Guaje que está deseando que llegue lo bueno y, como quien no quiere la cosa, lo bueno ya está aquí. El partido de mañana entre el Valencia y el Sevilla es algo así como el banderazo de salida, la cita que marca el límite entre pretemporada y temporada, un anticipo de lo que será el primer partido de la Liga para el que apenas faltan ya dos semanas. Una prueba de fuego para dos equipos que deben luchar esta temporada por la Liga de Campeones, no puede ser de otra manera. Los dos se verán las caras en el marco del Trofeo Carranza, uno de los más prestigiosos del verano futbolero español.
El espectáculo sólo se puede resentir por el ya clásico y tan inoportuno amistoso de la selección en pleno mes de agosto, ese que dicen sirve para que la Federación Española recaude un buen puñado de euros a costa de trastocar seriamente los planes de preparación de todos los equipos. En este caso, el perjudicado será el Valencia, porque Unai Emery se puede ver obligado a dar descanso a algubos de sus internacionales como Villa y Silva. Además de haber jugado con la selección sólo 48 horas antes de la hora marcada para el partido ante el Sevilla, los dos llegaron a la convocatoria de España con molestias. Pero la cosa no queda ahí. Si Villa y Silva juegan con España y Mata viaja para hacer turismo; si Zigic se va hasta Sudáfrica con Serbia y Miku anda perdido por Nueva York para participar en un interesante Colombia-Venezuela, ¿quién va a jugar de delantero contra el Sevilla que esté en las mínimas condiciones de hacerlo? El fútbol sigue siendo un caos.