Era difícil imaginar esta presentación del Valencia sin David Villa, este equipo sin sus goles y esta afición sin su Guaje. Pero Villa está aquí y si se ha quedado que nadie tenga la más mínima duda de que es para ganar y para hacer disfrutar a todo el valencianismo. Ayer vivió la primera gran noche en Mestalla después de haber estado muy cerca de marcharse este verano, pero habrá muchas más porque este Valencia tiene que funcionar sí o sí. Hay muchos detalles a mejorar, mucho trabajo por hacer empezando desde la defensa. Habrá que estudiar y si es preciso replantear la cuestión del centro del campo, porque Éver Banega puede ser ese jugador que hace falta pero no acaba de dar el paso. Al final, el equipo sólo ofrece su mejor versión con los buenos minutos de Baraja, pero la cosa no tiene mala pinta. A doce días del primer compromiso serio de la temporada está casi todo hecho, pero vamos a esperar acontecimientos antes de dar la plantilla por cerrada. Mientras, va siendo hora de disfrutar y sentirse partícipes de este Valencia en el que el fútbol y los goles vuelven a tirar del carro en un momento delicado para la institución. Después de Manchester, la victoria ante el Arsenal es una inyección de optimismo tan necesaria como el agua que ayer cayó en Mestalla. No hay otro camino para salir de la crisis a menos que alguien demuestre lo contrario, y de momento nadie más ha demostrado nada.