El Valencia tiene pegada para aspirar a todo y casi todo lo demás se puede corregir con trabajo y buenas dosis de humildad, por eso este equipo está entre los cuatro que hoy en día se pueden colgar la etiqueta de serios candidatos al título. No es triunfalismo, sólo que mantenerse en ese grupo hasta el final es lo que garantiza una gran temporada, con o sin títulos. Muchas cosas habrá que trabajar y discutir para que dentro de cinco meses se pueda decir lo mismo, pero hoy, 9 de noviembre, la situación es ésa. No todos los equipos están capacitados para ganar y hacer disfrutar a su afición incluso cuando un partido se atasca y no se está jugando bien. El Valencia sí puede. Puede resolver en tres latigazos jugando incluso con la línea del fuera de juego, la de los listos, porque tiene calidad y velocidad para ello. El partido, por tanto, da para disfrutar de lo bueno y perseverar en todo aquello que todavía no termina de encajar. Tampoco hay que buscarle más patas a este Valencia-Zaragoza que tenía más peligro del que al final refleja el marcador y que se resuelve con tres puntos que acomodan al equipo de Emery entre los que luchan por la liga. Lo de acomodan, evidentemente, no es más que una manera de hablar.