Entre Emery y Camacho han conseguido que el árbitro de esta noche sea protagonista antes de empezar el partido y salga con una presión añadida, algo que de entrada no interesa a ninguno de los dos equipos. Nunca se sabe qué puede pesar más en el ánimo del colegiado en un momento dado, si el rencor porque se ha puesto en duda su prestancia o la necesidad de ser especialmente valiente para reafirmar su personalidad en este tipo de situaciones. No es para tanto lo que dijo Emery de la presión y de la personalidad del árbitro, aunque también podría haberse callado. Ahora que ha tenido cumplida respuesta por parte de su colega, que tampoco es de los que se callan, es momento de dejar a un lado a Velasco Carballo con lo suyo y centrarse en que la presión de ese estadio y de ese equipo peleón no les pueda ni a él ni a sus futbolistas, que sean fuertes, jueguen con personalidad y ganen el partido, porque la zona Champions se está poniendo cada vez más cara y para mantenerse arriba hay que dar la talla en cada partido. Como hasta ahora en todos los estadios que ha visitado el Valencia en la liga con la triste excepción de Getafe, estadio con bastante menos presión que el que se encontrarán esta noche.
Estrategia Camacho
Hace bien Emery en trabajar esas jugadas de Osasuna que traen tanto peligro y más de un disgusto le han costado ya al Valencia en los últimos años. Es lo que tiene que hacer, aunque también tiene su guasa que, con tanto estudioso del fútbol y tanto técnico preocupado por la pizarra, el vídeo y las nuevas tecnologías aplicadas, al final vaya a ser precisamente José Antonio Camacho el rey de la estrategia.