Anoche el Consejo del Valencia CF decidió que el club se podría permitir un fichaje en el mercado de invierno. Tendrá que ser en las condiciones que marca el club o muy cerca de ellas, no en las que pretenden los representantes del argentino Chori Domínguez. El jugador tiene buen cartel, pero gangas en el fútbol argentino —aunque venga de Rusia— hay pocas. Siempre ha estado en la cabeza del entrenador reforzar una posición donde considera que tiene a Villa y poco más, porque Zigic y Miku están pero le representan más bien poco. Y más ahora que de los cuatro de arriba, los que aportan la mayor parte de los goles, se le ha caído uno al menos para un mes. La cosa hasta cuadra, porque la cuesta de enero se presenta hoy un poco más dura que ayer por la suerte de la Copa y este futbolista suena más a sustituto de Silva que de Villa.
Por Europa
Por más esperado o sorprendente que pueda parecer que el Valencia valore la posibilidad de incorporar un futbolista, dada su coyuntura económica, ni él ni ningún otro parecido a Domínguez estarán esta noche en Mestalla para salvar al Valencia de un inimaginable fracaso europeo. Sí pueden ayudar todos los que están, aunque sea en la grada. Desde Villa y Silva hasta los que estén a la altura de las banderas cuentan para dar calor al equipo en una noche que se presenta fría.
A mí la ley
Como son muchas las cosas del fútbol que habitualmente quedan al margen de la ley, a ver si el escándalo que se avecina con las apuestas sirve para poner un poco de orden. Es hora de señalar a esos futbolistas que apuestan donde no deben, a esos estamentos arbitrales corruptos al servicio del poder, a esos presidentes que pagan primas prohibidas y a los que amenazan con huelgas sólo de pensar que los pueden someter a una fiscalidad más justa. A ver si de una vez las agresiones y los incidentes se sancionan por igual en todos los campos. Sobre todo para que toda esa gente que se deja toda la pasión y todo el dinero que no tiene en el fútbol cuanto menos tenga la seguridad de que está ante un juego limpio. Ahora que si es el Comité de Competición el que tiene que tomar cartas en el asunto, apañados vamos. A mí la ley.