Hace dos años el Valencia y la selección española estaban de pena. El Valencia vivía el caos en plena fase terminal de la presidencia de Juan Soler y familia. Mientras, la selección era un auténtico polvorín porque la clasificación para la Eurocopa estaba muy difícil y los medios de Madrid no encajaron bien que Luis Aragonés decidiera por fin extirpar el cáncer de Raúl González. Se fue Soler y el Valencia ganó la Copa. Se fue Raúl y España ganó la Eurocopa. Y David Villa, el entonces discutido ´7´ con la limpia y clara excepción de SUPER, al que ahora todos le hacen la pelota, ganó ambas cosas, además del título de mejor goleador de la cita continental. Así es el fútbol, tan dado a huir de la lógica, a sorprendernos con situaciones inesperadas y a dejar en evidencia a quien se atreve a especular con resultados y a quienes no juegan limpio. Hoy, el club al que todos daban por muerto es precisamente el que pone la dinamita a esta selección que figura entre las dos o como mucho tres favoritas para ganar el Mundial de Sudáfrica. Porque será, sin ninguna duda, el Mundial de Villa y el Mundial del Valencia CF, otra cosa es que después el Guaje siga siendo jugador del Valencia.
Pero mucho queda hasta el cálido junio. Mientras, el peligro para la selección en los meses que restan de temporada —también para el Valencia, aunque no tanto—estaría en dejarse llevar por toda esa marea de oportunistas que acompaña sus gestas y que le pedirá ganar el Mundial en el primer partido contra Suiza, cuando el verdadero campeonato comienza después del partido con Chile.