No es ningún secreto que el Valencia tiene una de las mejores líneas de ataque de Europa con jugadores como Villa, Silva, Mata, Joaquín y Pablo, un nivel al que no llega Miku y donde no le encaja Zigic al entrenador, a pesar de ser un delantero de talla en todos los sentidos. Y como a los entrenadores eso de las apuestas de futuro y las oportunidades pensando ya en la próxima temporada les viene un poco largo, por lo general, en lo que a Emery concierne la incorporación del Chori Domínguez en el mercado invernal supone un añadido de exigencia. No se puede interpretar de otra manera viniendo de quien viene el detalle de abrir la mano en un momento complicado en lo económico como el que vive el Valencia. Y esa exigencia empieza mañana en Italia. Es en la competición europea donde Llorente ha cogido los enfados más grandes en los meses que llevamos de competición. Donde el Valencia debería estar ya clasificado en un grupo con el Lille, el Slavia de Praga y el Génova. Donde algunos resultados ridículos han echado por tierra ingresos directos importantes para el club. Mañana, sin el Chori Domínguez en el campo pero sí en la nómina, hay que arreglar el entuerto y no valen excusas bajo ningún concepto. Ni siquiera la de que el entrenador los alineó muy bien pero ellos —los jugadores—se menearon mal.
¿Mala intención?
Y hablando de excusas, ya empieza a mosquear lo del seleccionador Vicente Del Bosque. Dice que los rivales son muy fuertes, que ganar el Mundial es muy difícil y que «el que lo quiera ver de otra forma, o es un profano del fútbol o un malintencionado». ¿Qué mala intención habrá en ver a España como favorita? Por favor...