Suerte que César —el que ya lo tiene casi todo hecho en el fútbol— sí salió despierto, concentrado y preparado para emplearse a fondo en cualquier momento. Porque si llega a ser por otros, en cinco minutos el Tenerife se hubiera puesto con dos goles de ventaja y se acabó lo que se daba. Una lección de la que algunos tendrán que sacar conclusiones. Claro que la cosa no terminó ahí, el equipo de Emery echó tanto de menos la siesta que se pasó todo el partido dando cabezadas, sólo impuso su ritmo en momentos muy puntuales y dio muestras de que podía hacer daño en jugadas aisladas. Demasiado aisladas para un equipo que salió a la caza del segundo puesto de la liga, o eso es cuanto menos lo que se le exige. Así, lo mejor que pudo pasar es que a los cinco minutos de partido el marcador reflejase todavía el empate a cero inicial, lo mismo que al final.
Desigualdad
Cualquiera de los dos pudo ganar y hubiera sido igual de justo, hasta se puede aceptar que el empate no es mal resultado para el Valencia visto lo visto, algo tan evidente como inaceptable porque las armas con que luchaban Oltra y Emery no eran ni mucho menos las mismas. Uno tiene a Silva, Villa, Mata y Pablo; el otro —afortunadamente — a Nino y a Juanlu. Pese a este empate y algún otro de difícil comprensión, el equipo cierra la primera vuelta más o menos donde debe y puede estar, en el camino de cumplir al final los objetivos mínimos marcados, ni más arriba ni más abajo. Queda toda la segunda para ilusionarse cada cual lo que crea conveniente. Madera hay.
Miguel el travieso
Si lo multaron por aquello de la salida nocturna y el lío de las pistolas en la discoteca de Lisboa, por el partido de ayer a Miguel habría que imponerle varios días de arresto. Y encima es un cambio obligado porque no aguanta con el mínimo decoro un partido completo... ¡ni a tiros! Será por eso que Emery reclamaba la semana pasada lo del cuarto cambio. Entre el cambio obligado de Miguel y el clásico de Banega, le quedan pocas opciones para manejar los partidos.
Estrategias
Como en todos los partidos hay algo positivo, lo mejor es que el Valencia no perdió pese a jugar vamos a decir discreto y ser superado por el rival. De lo peor, las acciones a balón parado. Hay veces que la estrategia defensiva del Valencia hace buenas las acciones de estrategia ofensiva del rival. Las remataron casi todas, por fortuna mal.
Filipe Luis
La imagen de la jornada, sin embargo, fue la lesión de Filipe. Alertaba el cuerpo técnico del Deportivo que el sábado el brasileño se disponía a jugar el séptimo partido en veinte días y que estaba al límite. Lamentablemente, aunque se trate de una lesión traumática, los malos pesagios se cumplieron. Seguro que el Deportivo y Filipe Luis cambiarían la eliminatoria que le ganaron al Valencia por no haber tenido que pasar por este trago.