El mismo Unai Emery que hace una semana nos dejaba perplejos al sobrevalorar de aquella manera el papel de su equipo ante el Sevilla tuvo ayer palabras algo más críticas pese a ganar 2-0 al Valladolid y haber perdonado una goleada. Me quedo obviamente con el Emery de ayer, el que se pregunta por qué un equipo como el Valencia es incapaz de mostrarse como un bloque sin fisuras y con las ideas claras durante los noventa minutos con el marcador a favor, ante su afición y con un equipo tan pequeño como el Valladolid enfrente. Este ejercicio reflexivo es sin ninguna duda más útil que lamentar la mala tarde de Mata ante la puerta contraria o las lesiones de Navarro y Albelda. El Valencia suma tres más de Champions en Mestalla y esa es la buena noticia, Villa marcó su gol 15, Banega se ha tomado en serio eso de mirar a portería y el Chori Domínguez enseña sus primeras diabluras, todo eso es bueno, pero para ganar todos los partidos de casa y asegurar la Liga de Campeones habrá que ser un equipo más serio, con velocidad o con lo que el entrenador llamó ayer «pausa» según el momento, con ´taconcitos´ o con cara de perro cuando la situación lo requiera, para que los rivales en ningún momento sueñen con poder llevarse un punto de aquí. Hay trabajo por delante.
Ilustres en la grada
Lo de Alexis y Manuel Fernandes en la grada se presta a diferentes interpretaciones, sobre todo si lo contextualizamos con la deplorable rueda de prensa de Baraja del pasado jueves. En cualquier caso, si las cosas ruedan bien, habrá que acostumbrarse a ver en la grada a más de un ilustre en cada partido. Siempre queda el derecho al pateleo, que a veces funciona.