El buen rendimiento de Albelda, la irrupción de Navarro, el fichaje de dos laterales, la eterna juventud de César o el trabajo del entrenador y su cuerpo técnico... Se puede uno quedar con cualquiera de ellas o hacer suma de todas las posibles explicaciones que se puedan pensar, pero haber encajado a estas alturas 20 goles en lugar de los 32 de la temporada pasada es el dato clave para que el Valencia esté cómodamente instalado en puestos de Liga de Campeones. Cómo estaría pues en defensa el Valencia hace un año por estas fechas, cuando ahora todavía le ponemos pegas habiendo recibido 12 goles menos. Pues eso es precisamente lo mejor, porque el equipo de Emery todavía es muy mejorable en el aspecto defensivo a poco que algún jugador más termine de dar el rendimiento que de él se espera, sin olvidar que a menudo el que espera, desespera.
Marchena-Dealbert
Después de ver a Alexis Ruano en la grada y con la lesión de David Navarro, un contratiempo inesperado que trastoca los planes ahora que se acercan de nuevo las eliminatorias de la Euroliga, todo indica que puede ser el momento de Marchena-Dealbert. El primero tiene que empezar a entender que si quiere ser titular en el Mundial debe asumir con total decisión y solvencia el liderazgo en la defensa del Valencia, renueve o no. Por algo es el más veterano y, por si fuera poco, capitán.
El bueno de Albiol
Hablando de defensas, al bueno de Raúl Albiol le tocó dar la cara el día en que salió a la luz la prima de más de un millón de euros que Florentino ofreció a los jugadores por ganar la Liga y la Champions. Al bueno de Albiol, que no estaba en esa comida y además no pinta nada porque es uno de los últimos en llegar, le preguntaron en rueda de prensa qué pensaba de la mencionada prima. Qué iba a decir, pues el tópico tan recurrente de que ellos no piensan en el dinero, sino en ganar esos títulos para hacer felices a los aficionados. Puestos a hacerlos felices, ya que corren malos tiempos, si ganan los dos títulos —no les caerá esa breva— podían repartir además la pasta entre los aficionados. Eso los haría inmensamente felices.