Hoy el capitán le echa un cable a Emery cuando reconoce que el partido se había preparado a conciencia para que no pasara lo que lamentablemente ocurrió. O sea, para no verse sorprendidos por la presión del Sporting en los minutos iniciales, pero a la hora de la verdad en el campo la historia fue muy diferente. «Lo sabíamos, lo hablamos y lo teníamos estudiado», reconoce abiertamente Marchena. Pese a ello, en diez minutos de desconcierto el Valencia cedió un gol, pudo caer alguno más y la broma le pudo costar la derrota porque resultó que además a los de arriba no les entraba nada. Igual las palabras de Marchena corresponden a las del entrenador en la rueda de prensa posterior al partido, en las que aseguró haber felicitado a los jugadores porque «el equipo ha estado muy bien».
Cierto que estuvo bien durante muchos minutos si dejamos a un lado la definición, que evidentemente no fue buena. Cierto que se vio mucha más determinación que otras veces para buscar el empate y la victoria después de recibir un gol en frío, lo normal y lo que debe ser. Pero lo que queda es el resultado y al final fue un empate, que no es un buen resultado para el Valencia se mire por donde se mire. Ambos podrían ahorrarse, pues, tanto detalle de cortesía, porque lo importante es que no se vuelva a repetir y para conseguirlo si algo está de más son las buenas palabras.