El partido fue tan funesto para el Valencia que es complicado quedarse con algo de todo lo que sucedió durante los noventa minutos. Increíble que el equipo de Emery no sentenciara la eliminatoria en los diez primeros minutos, triste la lesión de Mathieu, exótica la acción que terminó en el gol del Brujas, lamentable la expulsión de Silva y bochornosa la diferente manera de sancionar las faltas para uno y otro equipo por parte del árbitro. Llevo toda la temporada diciendo que es en esta competición, la del experimento de los seis árbitros, en la que más errores graves se cometen, así que tampoco es nuevo. Alguien debería preguntar uno por uno a los seis árbitros del partido si están de acuerdo en que la durísima entrada que además lesionó de gravedad a Mathieu ni siquiera merece una tarjeta y minutos después es correcto enseñar la primera amarilla a Silva por lo que hizo. Ni siquiera apetece comentar lo mucho que tardó el equipo en recuperarse del golpe y la inseguridad que se adueñó del equipo con la nueva situación de sus laterales, por no entrar en la política de laissez faire que adoptó el entrenador en la fase decisiva.
Hay que llenar Mestalla
Se puede decir, pues, que lo mejor del partido llegó después. La rabia apenas contenida de Emery en la sala de prensa, el orgullo herido de los futbolistas, las ganas de que llegue el próximo jueves para saldar cuentas con el Brujas en Mestalla deportivamente hablando. Nada más terminar el partido en Brujas, con el corazón aún caliente por todo lo ocurrido, en el Valencia empezó a mascarse la remontada. Ayer mismo se puso en marcha el dispositivo para llenar Mestalla el próximo jueves sea como sea, porque lo más importante ese día es que el equipo no esté solo. SUPER también estará allí, el lunes y también el jueves. Nos vemos.