Hasta hoy Emery se ha atrevido a cambiar a diez futbolistas para jugar un partido de la Euroliga, se ha atrevido a sentar a Villa cuando se jugaba el futuro en la Copa del Rey y hasta se ha atrevido a quitar a Moyà y poner a César ante el Brujas cuando nadie —excepto SUPER— creía que fuera capaz de hacerle esa jugada al mallorquín. El entrenador es una figura determinante en el fútbol sobre todo porque es quien toma las decisiones importantes en momentos clave.
Los buenos son los que arriesgan y más veces aciertan, no los que se esconden. A lo que todavía no sabemos si se atreverá Emery es a poner en el once titular a un juvenil en un partido de máxima exigencia como el de mañana en Mestalla. La primera vez que tuvo oportunidad dudó. Fue en Brujas, cuando la lesión de Mathieu. El cuerpo —el suyo, no el técnico— le pidió plantar en la banda derecha a Joel Johnson y pasar a Miguel a la izquierda, pero la cabeza decidió que fuera Maduro el que jugase de lateral. Joel, con 17 años, vuelve a estar mañana a las puertas. Es un futbolista maduro —con minúscula— que ha llamado la atención de muchos clubes por sus condiciones y tampoco pasará nada del otro mundo si tiene que jugar, más allá de que pueda fallar como lo han hecho otros que no son precisamente juveniles. Lo importante, si tiene que jugar, es que el entrenador lo proteja y Mestalla lo apoye como uno más de los nuestros, que lo es. Y que gane el Valencia.
Descanso de Villa
Lo de Villa estaba cantado. Habrá valido la pena por su golazo en París, pero el Guaje no estaba para jugar y ahora tendrá que descansar necesariamente. Los tres próximos partidos son Racing, Werder Bremen y Barcelona en sólo siete días. Hoy puede ser el día.