Ya habrá tiempo para analizar por qué el Valencia llega al momento cumbre de la temporada lejos de su mejor momento y no sólo por las bajas. Para Bremen, un partido a cara o cruz con uno de los objetivos de la temporada en juego, son los que están y mañana en Alemania los que no están es como si no existieran. Sí importa y mucho que los que salgan a jugar estén en condiciones y mentalizados para darlo todo, de manera especial los que en algún momento han reclamado minutos y oportunidades. No hay que ser un lince para intuir que el partido va a ser agotador. Importa que el Guaje Villa esté, pero sobre todo que esté bien, porque el equipo lo necesita al cien por cien. Importa igualmente que el Valencia sepa jugarle al Werder Bremen también con la cabeza, es decir con inteligencia, no confundir con juego aéreo porque seguramente no sea lo más adecuado.
A la heróica no siempre vale
Porque hace una semana el Valencia fue superior en el partido de Mestalla cuando se quedó con diez, como se suele decir a la heróica, sin normas ni pizarra, pero antes de que el árbitro y sus auxiliares actuasen —primero con el exótico penalti y después la misteriosa expulsión— fue el equipo alemán el que dio la sensación de estar más hecho y tener más claro cómo hacerle un lío al Valencia.
El Albelda del Werder
Aunque hemos dicho que mañana no existe David Albelda porque no está, no es fácil olvidar que es quizá la ausencia más determinante en el Valencia. Quizá si algo sirve de consuelo es pensar que el Albelda del Werder Bremen, Torsten Frings, esposible que también se lo pierda por lesión, aunque no habrá que fiarse hasta que tengamos las alineaciones en la mano.
Lo de Ortí no tiene desperdicio
«Escuché que la mujer de Juan Soler estaba enfadada porque ella no estuvo junto al príncipe de Mónaco y sí estuvimos yo y mi mujer. Ese día lo tuve claro...». Es sólo una de las reflexiones de Jaume Ortí sobre aquel contubernio, casualmente también en la ciudad de Bremen, en el que se decidió el relevo en la presidencia del Valencia CF. El dinero no da la felicidad ni mucho menos la inteligencia.