Como lo del Bernabéu ya no tiene remedio, quedan sólo cinco partidos por delante y para asegurar la tercera posición hay que ganar entre tres y cuatro, según lo que den de sí los dos perseguidores únicos, pensaremos de momento que todo lo malo que se vio en ese partido no son más que espejismos. Imaginaremos que, conscientes de que de una manera u otra ese partido se iba a perder, por lo civil o por lo penal, decidieron tomárselo con filosofía, reservar energías y de paso dar un poco más de emoción a la liga, la propia y la ajena. Porque la imagen de ese equipo partido en dos, cinco en una guerra y los otros cinco en otra, sin una idea clara ni pretensiones de ningún tipo, no es la de un equipo que aspira a jugar la Liga de Campeones y está tan cerca de conseguirlo. Se avecinan, pues, unos días intensos en Paterna antes de salir a jugar el sábado con el Deportivo. Hay mucho de qué hablar y, con la desbandada, lo que es tiempo ya no queda mucho.
Respeto
Habrá que guardar el debido respeto por el rival del sábado. No es otro que el Deportivo, el equipo que dejó al Valencia fuera de la Copa ganando además en Mestalla. Lo que no será excusa son las bajas, que las habrá, porque el equipo de Lotina viene también en cuadro y sin los dos jugadores que decidieron aquella eliminatoria al margen de las decisiones de Emery: Filipe y Guardado.
Llorente y Emery
Repasando el amplio historial de Manuel Llorente en sus dos etapas en el Valencia CF resulta que tanto Ranieri como Cúper, entrenadores con los que en algún momento negoció la renovación, se marcharon al terminar su contrato después de un largo culebrón de varios meses alrededor de su continuidad o no. También Rafa Benítez se fue, aunque en este caso rompiendo el año de vínculo que todavía le quedaba para fichar por el Liverpool. Fue Benítez, precisamente, el único que sobrevivió un tercer año en un puesto en que el actual presidente siempre ha visto con mejores ojos las rotaciones que la perpetuidad. La renovación de Emery también arrastra cierto aroma de culebrón y además el técnico consume a final de esta temporada su segunda temporada al frente del equipo. Eso sí, ojo, sólo una con Llorente.