Anda el aficionado nervioso y confundido con eso de que el Valencia no tiene un euro, necesita vender a sus estrellas y sólo puede fichar futbolista por los que no hay que pagar, que seguramente no son los mejores que podrían fichar en otras circunstancias. Vamos, que el Valencia no podría permitirse fichar este verano, por ejemplo, a Rubén Baraja, algo que sí pudo hacer hace diez años pagando 12 millones hoy deportivamente amortizados. Hasta ahí, vale. ¿Cuál es la relación entre esa realidad y las posibilidades de competir la próxima temporada al más alto nivel? De entrada, un fichaje de coste bajo no es necesariamente un futbolista de perfil bajo. No lo ha sido, por poner un ejemplo cercano, César, titular en la portería del Valencia y uno de los jugadores que mejor rendimiento han ofrecido durante la temporada. No lo fue en su día Fabián Ayala, cuando el club aprovechó una situación conflictiva en el Milan para llevarse por muy poco un central que con el tiempo se convertiría en uno de los mejores de la historia del Valencia. Y así se podrían enumerar muchos más casos, por no hablar de fichajes multimillonarios que terminaron siendo un lastre económica y deportivamente hablando. No es fácil hacer un equipo para competir en la Champions en estas circunstancias, obliga a los técnicos a estar siempre en guardia y tener muy clara la idea de equipo que se pretende, pero dicen que el hambre agudiza el ingenio. Y las cosas bien explicadas evitan las dudas y la rumorología.