Cuando Joan Laporta se fue sacando pecho porque Villa «ya no vale 40 millones, ahora vale 60», nadie le preguntó si había que hacer la misma ecuación con otras contrataciones de su etapa presidencial, como Ibrahimovic o, sin ir más lejos, Chigrinskiy. También ha pasado bastante desapercibido el anuncio de Sandro Rosell de la necesidad de solicitar un crédito de 150 millones de euros ante los gravísimos problemas de liquidez que tiene el FC Barcelona. Sí, el mismo que ha pagado 40 millones por Villa. ¡150 millones! Si ya suponíamos que el Barcelona debía mucho, ahora aún debe mucho más. Y si el Barcelona debe lo que debe, qué no será del Real Madrid que gasta el doble para, y es el colmo, no ganar nada.
¿Cuánto vale hoy Villa? ¿Cuánto vale Silva? Poco importa si son casos cerrados, aquí lo que de verdad le tiene que ocupar al club es cuánto vale Adúriz, porque no va a pagar el Valencia CF 5´5 millones de euros por un futbolista que en febrero cumplirá 30 años y por el que el Mallorca no tiene sobre la mesa ni una sola oferta que se aproxime a esa cantidad. Ni de lejos. No sería de recibo. Lo de Aduriz, por tanto, habrá que madurarlo sin dejar de valorar otras opciones. No va a ser campeón del mundo, pero delantero es, hace su trabajo y sus goles, y siempre es mejor un futbolista en propiedad que una cesión. No hay duda, pues, de que la apuesta tiene algunas cosas a favor aparte de tener el mismo representante que el entrenador. No es casualidad que el Valencia se haya fijado en él para gastar lo poco que tiene en un delantero, pero el precio tendrá que ser otro.