Sí, es verdad, sólo se ha jugado una jornada de liga, hay que actuar con cautela y, por descontado, tener en cuenta que ellos no tenían a Kaká, lo que según Jorge Valdano justifica plenamente que el Real Madrid no le ganara al Mallorca. Es verdad que el golazo que marcó Villa no le cuenta ya al Valencia porque lo vendieron por una birria de 40 millones, cifra que a escasas horas de cerrarse el mercado sigue siendo el traspaso más caro del verano en todo el fútbol mundial. Y también es verdad que Joaquín, como Curro Romero, sólo sale por la puerta grande muy de tarde en tarde, veremos cuando vuelve a rematar una faena parecida. Es una verdad de la buena que, en líneas generales, el equipo de Emery causó una grata impresión en Málaga. Correcto planteamiento, buena ejecución y hasta capacidad de reacción cuando ya empezábamos a pensar lo peor, pero no acabó de despejar todas las dudas. Que el Barça es inabordable, o quizá sólo lo parece. Pero nada es superior a la satisfacción de dormir una noche por delante del Real Madrid de Florentino y Mourinho, de ver como uno sonríe en el palco mientras el otro maldice en el banquillo. Es algo absolutamente embriagador, la larga espera veraniega ha valido la pena.
Y mucho más después de comprobar que ellos han vuelto. Sí, después de tres meses de vacaciones cantando las excelencias de Mou y del nuevo Real Madrid, de Canales, Kedhira y Özil, pasando olímpicamente del Valencia CF, de Topal, Aduriz y Soldado, con la llegada de la liga la prensa madridista vuelve a mudar de piel como los reptiles. Como si nada hubiera pasado, se vuelven a poner la camiseta blanquinegra y, si se tercia, a gritar Amunt Valencia. Y la verdad, ya se les echaba de menos.