Hola a todos amigos, recién me hice twitter, un placer leerles. Saludos a todos». Es el mensaje que alrededor de las seis de la tarde aparecía en la conocida red social del pajarito. ¿Quién era? @claujalopez, o lo que es lo mismo, Claudio Javier ´Piojo´ López. Unas seis horas le duró la aventura a la persona que ayer no tenía nada más interesante que hacer en su vida que usurpar la identidad de uno de los ídolos del valencianismo, seis horas en las que nos la pegó bien y engañó a muchos aficionados con su más o menos fina prosa. «El mejor campo que jamás pisé, disfruten de Mestalla porque con el paso de los años lo echarán de menos», «en el fútbol los únicos y más importantes son ustedes los aficionados», «los encuentros contra el Barcelona fueron mágicos, en esta clase de encuentros es donde se forjan los equipos, todos unidos?». No son evidentemente reflexiones de Cláudio sino del impostor, pero todos en un principio le creímos. En parte porque es justo reconocer que lo llevaba bien preparado, pero también por las ganas de creer que de verdad el Piojo había vuelto, las ganas de que alguien venga a recordarnos que el Valencia fue y es grande. No siempre fue todo bonito para Claudio López en el Valencia. Le costó arrancar un tiempo que quizá hoy no le daríamos, con lo que seguramente nos perderíamos un futbolista excepcional en su estilo. Tuvo problemas con el entrenador y con algunos de sus compañeros incluso amigos. Cuando estaba en lo más alto también se quiso marchar y con el dinero que pagaron los italianos el club fichó a Pablo Aimar y continuó edificando el mejor Valencia de la historia. Todo ha sido una mentira, pero Mestalla siempre será Mestalla, el Valencia es de los aficionados y en esos partidos y con jugadores como aquellos se forjan los grandes equipos.
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