12/06/2016

Un añito después del golpe de estado

Con Rodrigo Caio empezó todo aunque, como sabemos, al final fue sin Caio... Es la parte anecdótica de algo muy serio

13.06.2016 | 21:46

Hoy, cuando se cumple un año del día 12 de junio de 2015 en que Nuno Espírito Santo, Mendes y Peter Lim daban el golpe de estado con el fichaje de Rodrigo Caio, el que provocó la salida del club de Salvo, Rufete y Ayala, resulta curioso constatar que pocas cosas generan tanto nerviosismo en el Valencia CF como ver el nombre de Jorge Mendes en la prensa, relacionado con cualquier operación de compraventa en que esté por medio el club. ¡Cuánto cargo de conciencia habrá! Hacía algún tiempo que eso no pasaba, en concreto desde que el mundo Gestifute deslizó el nombre de Julen Lopetegui, por aquello de hacerle un ´favor´ al propietario en caso de que Suso y Layhoon no tuvieran entrenador. O no lograran convencerlo con la apuesta de Pako Ayestaran.

George es un lince y sigue siempre al acecho, por eso es quien es, no le demos más vueltas. Hoy no está en la planificación de la futura plantilla del Valencia por el desastre que fue la planificación de la anterior, pero entre otras cosas también porque no le interesa estar. Lo de reducir costes no va con su modelo de negocio, así pues el encargado de comerse todos los marrores que él y Nuno fundamentalmente le dejaron no es otro que García Pitarch. Aunque llegará el momento en que tendrá que estar, sobre todo porque es el representante de André Gomes, futbolista que el Valencia necesitará vender.

Es más, el momento tiene toda la pinta de haber llegado ya. Si lo miramos friamente, a Suso no lo cazamos en el estadio Da Luz de Lisboa hablando con Jorge Mendes, en realidad se dejó cazar. No es precisamente un primavera el director deportivo del Valencia para meterse en tan ilustre palco privado a ver un partido de la selección de Portugal y pensar que nadie lo va a ver. De repente, Jorge vuelve a aparecer en el horizonte al caloret de una de las grandes operaciones que puede dar el verano. Falta ver si esa venta que parece inevitable será una gran operación para el Valencia CF, como así le exigirá sin duda su amigo desde Singapur, o solo para él. Radares en marcha.

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