RAFA MARÍN
La lesión de gravedad de Juanlu con la que el Levante va a despedir el año le da al mercado invernal una sensación de urgencia que antes no tenía. Ya no se trata de conseguirle más vuelo al equipo, sino de cubrir la ausencia del titular específico en la banda izquierda. Si antes del percance del malagueño era un objetivo porque carecía de un doble natural, salta a la vista que ahora lo es aún más. Dar con un relevo se perfila como el gran objetivo.
Ayer todavía reinaba la consternación y la sensación agridulce dejada por la clasificación copera. A nivel moral y anímicamente, además de la pérdida deportiva, se trata de un duro revés. A sus 31 años, Juanlu estaba junto a Valdo en la lista de primeros renovables y Manolo Salvador, asumiendo el riesgo de que se le hiciera tarde, tenía prevista la negociación para cuando la permanencia fuese un hecho. En Orriols los hay que a raíz de la desgracia recuerdan casos similares como el de Gorka Larrea, al que el Consejo decidió renovar tras un revés médico, lo que ha dado pie a la especulación de que al final se le acabe pasando una propuesta oficial pese a que continúe lesionado.
La apertura del mercano no va a pillar a contrapie a Salvador ni Juan Ignacio que, sin hacer ruido ni dejarse ver, en las últimas semanas han mantenido ya varias reuniones y comidas de trabajo a solas. Han sido citas para hablar de la plantilla, poner ideas en común y trazar una hoja de ruta sobre posibles movimientos tanto en el capítulo de entradas como el de salidas. Los técnicos creen que con un par de retoques el equipo tiene recorrido en la parte alta de la tabla.
El Levante es consciente de que apuntalar la plantilla pasa en buena medida por aligerar gastos con alguno de los jugadores prescindibles, aunque pese a la ausencia de minutos no parecen por la labor de cambiar de aires. El mensaje es que no se forzará ninguna salida, aunque con el visto bueno del Arsenal, el club le busca ya acomodo en Segunda a Wellington Silva y se mantiene a expensas de Aranda, quien de encontrar acomodo podría ver con buenos ojos un cambio de aires en busca del protagonismo que por el momento aquí no ha tenido.
Está encima de la mesa también la opción del getafense Colunga, uno de los jugadores que han cogido fuerza en la órbita de los granotas y del que los técnicos han hablado. Sin embargo, económicamente se antoja difícil y está por ver si el Getafe, que pagó 2,5 millones por su trapaso, accedería a reforzar a quien sobre el papel es un rival directo por la permanencia. Los informes personales sobre el futbolista, por otra parte, levantan cierto recelo, igual que la situación del atlético Diego Costa, muy del agrado de los técnicos, aunque en plena recuperación de una rotura de ligamento cruzado y de menisco.
Koné y la Copa de África
La aspiración de fichar a un delantero resiste desde verano, aunque ha aumentado tras ver en el día a día hasta qué punto a Koné, convertido en el jugador franquicia, le falta un recambio. Deportivamente no ha habido cambio de planes con Rafa Jordà mientras que Aranda, que llegó con la vitola de tercer artillero, no ha acabado de arrancar como segundo. A este panorama, para más inri, se añade la posibilidad de perder al ‘nueve’ titular si al final es convocado por Costa de Marfil para la Copa de África de enero. Estaría un mes fuera.
La selección africana pidió tras el partido contra el Sporting un informe médico sobre su situación y el club desaconsejó su convocatoria. Sin embargo, lo cierto es que son pocos los que desde entonces no continúan con la mosca detrás de la oreja. Quedarse sin Arouna en un tramo tan crucial de la temporada, sin contar el riesgo de que se rompa, pone los pelos de punta.