I. A.
Una de las noticias de la noche del domingo, al margen de todos los festejos por la clasificación europea, era la más que probable despedida de un mito para el levantinismo como Rubén Suárez. Todavía no es segura su salida, es más, el club le ha citado esta semana; pero todo hace indicar que ayer fue su último partido de azulgrana. El asturiano no quiso confirmar nada sobre su futuro, pero sus palabras dejaron bien claro que tiene muy difícil seguir en Orriols. «Soy futbolista y, al final, lo que quiero es sentirme como tal. Hoy pasé un mal trago al final del partido pero, pase lo que pase, tengo muy claro mi sentimiento por este club y esta afición. Me hubiera gustado tener una despedida oficial», reconoció un Rubén Suárez abatido por no haber podido despedirse sobre el terreno de juego de la que ha sido su afición los últimos años y que lo idolatra como uno de los más grandes.