D. RORÍGUEZ
De poco o nada sirvió la reunión que Quico Catalán y Manolo Jiménez, representante de Rubén, mantuvieron en Madrid el pasado martes. Las posturas de ambas partes continúan alejadas, a pesar de las contraofertas presentadas por uno y otro, sobre todo en lo que a las condiciones del segundo año se refiere. Con ese panorama, club y jugador se han emplazado a nuevos encuentros para intentar llegar a un acuerdo de renovación, que a día de hoy parece difícil.
El Levante apenas se ha movido de sus planteamientos iniciales, que ofrecía dos vías alternativas: un contrato de un año con la misma ficha del pasado curso, u otro con una segunda campaña en función de objetivos y un salario sensiblemente inferior. La gran novedad expuesta por el presidente en la última cita fue la posibilidad de reducir a 20 el número de partidos exigidos al asturiano para prorrogar el contrato. Sin embargo, lo que pide este es que se computen sus apariciones por minutos (no por fracciones de medias partes) y que el recorte salarial no sea tan drástico.
El mediapunta ha defendido desde el primer momento su deseo de permanecer en Orriols. De disfrutar del Euro Levante, al que llegó cuando estaba en Liga Adelante y prácticamente desahuciado. Sin embargo, cuenta con otras propuestas, tanto del extranjero como de España, y no quiere acabar este mes con su futuro todavía en el aire. El Sporting es quien más fuerte ha apostado por él, al ofrecerle dos años de contrato, aunque no responderá a la propuesta de su club de formación hasta que no resuelva, para bien o para mal, los contactos con el Levante.