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Sólo dos semanas después del primer test de MotoGP para 2010 llevado a cabo en el Circuit de la Comunitat Valenciana Ricardo Tormo, Héctor Barberá tuvo ayer la oportunidad de volver a subirse a la Ducati Desmosedici bajo la lluvia de Jerez para completar un total de 35 vueltas y un mejor tiempo de 1:50,500 — casi al final del entrenamiento—.
En principio están previstas tres jornadas de entrenamientos, siempre y cuando el tiempo lo permita ya que la predicción meteorológica anuncia lluvia también para las próximas horas—. De hecho ayer el circuito de Jerez de la Frontera amaneció encharcado y lluvioso, aunque eso no fue obstáculo para que el piloto valenciano se enfundase el chubasquero y saliera a pista para rodar. «He rodado en agua, y he conseguido un tiempo decente. Rápidamente me he adaptado a las condiciones de la pista, y a las modificaciones que hemos hecho. Ha sido una lástima, porque teníamos muchas cosas que probar en seco», aseguró el de Dos Aguas.
Y es que Barberá tuvo que centrar su trabajo sobre la Ducati con el piso mojado ya que, aunque esperararon a que la pista se secara cuando dejó de llover, el asfalto no lo hizo lo suficiente. Así que hubo que trabajar de puertas para adentro para evitar caídas. «He vuelto a notar que la moto tiene mucha potencia, y una tracción increíble. Cada vez que me subo a la Ducati la noto más mía, y disfruto más pilotando, creo que son buenos síntomas de progresión», concluyó.