J. VALERO
La cara de Héctor Barberá al final de la sesión de ayer en Cheste hablaba por sí sola. Difícilmente podría haber un piloto más feliz en el mundo después de haber ganado la última carrera de 250 c.c. de la historia en casa y de haber debutado en MotoGP también en Cheste en apenas 24 horas. Los tiempos eran lo de menos, había llegado a la categoría reina trece años después de su primer título sobre dos ruedas —el Campeonato alevín de Trial de la Comunitat Valenciana — y era el momento de disfrutar de su primera jornada de trabajo junto a las grandes estrellas de MotoGP.
El propio Barberá no tuvo reparos en reconocer que «la verdad es que al inicio estaba un poco nervioso porque todo era nuevo, pero luego puedo decir que he disfrutado mucho y que he cumplido un sueño». Y es que a sus 23 años recién cumplidos y gracias a la apuesta de Aspar, ha podido probar ya una montura de MotoGP y comprobar las diferencias con las motos de la ya desaparecida categoría de 250 c.c. «Es increíble la potencia que tiene una MotoGP, no se puede comparar con la dos y medio. En todas las marchas se levanta, no puedes dar a gas a fondo sin control, y la recta se te pasa en un suspiro. Ha sido la primera toma de contacto, casi como un sueño. Tengo que acostumbrarme, pero estoy muy contento porque el día ha ido bastante bien, aunque nunca había llevado una moto de cuatro tiempos».
Pese a marcar el penúltimo mejor tiempo de la jornada —los cuatro debutantes cerraron la tabla de tiempos—, se fue satisfecho por haber cumplido el objetivo marcado para el primer día de los test en Cheste. «Al principio no tenía las referencias, y me costó un poco, pero progresivamente fue cogiendo el ´feeling´. He dado 63 giros en pocas horas, pero aun así el día se me ha pasado volando. El único objetivo era rodar sin caerse y disfrutar, creo que hemos acabado el día con nota».
El reencuentro con Aspar fue el otro centró de atención de la jornada y Barberá explicó al respecto que todo había ido muy bien y que le había dado varios consejos antes de rodar. «Me he centrado en conocer a toda la gente nueva del equipo, y dejarme aconsejar por ellos, para que nos vayamos acoplando progresivamente. Aspar tiene mucha experiencia y me ha dicho que me lo tome con calma, que es difícil que la moto se me haga difícil de llevar al principio. Pero aún así, puedo asegurar que he disfrutado mucho».
Barberá, por otra parte, está orgulloso de tomar el relevo de Juan Bautista Borja en la categoría reina, aunque será el primer valenciano desde el cambio de 500 c.c. a MotoGP. «Estoy orgulloso de ser valenciano y de haber llegado hasta aquí, pero estoy seguro de que llegarán más valencianos a MotoGP en un futuro próximo». Él, de momento, ha vuelto a enseñar el camino al resto.