Tras más de un año de duro trabajo, la MIR Racing rodó ayer por primera vez en el asfalto del Circuit de Cheste, en una complicada jornada de pruebas por la falta de algunos elementos básicos y la reciente llegada de otros tantos, pero con un resultado «positivo», según manifestó Julián Miralles, director del proyecto de la primera Moto2 valenciana e improvisado piloto de pruebas en el día de ayer, junto a su hijo Julián Miralles junior y el corredor ilicitano Ángel Rodríguez ´Rodri´.
A pesar de que los test se iniciaron por la mañana, el complejo montaje de la moto no permitió salir a rodar hasta las 14:00 horas de la tarde. El ex campeón de Europa quiso ser el primero en probar la moto, completando unas pocas vueltas en las que además de calentar neumáticos y frenos tuvo tiempo suficiente para comprobar que la moto «funciona correctamente», si bien «falta mucho trabajo por hacer», manifestó Miralles tras recorrer los primeros kilómetros con la Moto2. «Lo más positivo del día ha sido que la moto no ha sufrido ninguna rotura dando muestras de su fiabilidad y además se mostró segura y muy manejable; va siempre por el sitio», matizó el ex piloto.
Con pocas horas por delante, el siguiente en saltar a la pista fue ´Rodri´, quien volvía a ponerse al volante de una moto de competición tras recuperar la licencia que meses antes le había retirado la La Real Federación Motociclista Española (RFME) por el supuesto positivo en un control anti dopaje en la primera prueba del Campeonato de España de Velocidad (CEV) en Albacete. Dado el retraso de la mañana, tampoco tuvo demasiado tiempo de comprobar las ventajas y desventajas de la moto, si bien coincidió con Miralles en su «correcto» comportamiento a pesar de no poder contar con todos los elementos originales y tener que rodar con neumáticos de Supersport. Esta situación imposibilitó calcular tiempos fiables, por lo que tan sólo se pudieron tomar como referencia las positivas sensaciones de los pilotos. Julián Miralles junior fue el último en probar la moto, completando las apenas 13 vueltas que pudieron realizar entre los tres.
Tras estos primeros test, y contando con la llegada de nuevas piezas como el carenado (jueves), resta una semana de trabajo por delante antes de presentar oficialmente la moto el próximo jueves y viernes. Pilotos de la talla de Héctor Faubel, Óscar Climent, Amadeo Lladós o Javier Hidalgo, tendrán la oportunidad de subirse a la moto en una prueba que será definitiva a la hora de encontrar pilotos que quieran contar con esta montura valenciana para sus respectivas competiciones.
Precisamente de ello dependerá que se eleve la producción de MIR Racing, que por el momento cuenta con dos unidades con las que Julián Miralles júnior y, a priori, Ángel Rodríguez participarán en el CEV, además de otras tres unidades que, en el mejor de los casos, podrían tener como destino el próximo Mundial de Motociclismo en categoría Moto2.