EDGAR VIVÓ
Los ingenieros de la firma germana no han querido arriesgar a la hora de diseñar el Polo de última generación, por lo que han conservado las características que le han hecho triunfar durante años, a la vez que han potenciado aquello en lo que siempre ha destacado: atractiva estética, soberbio comportamiento, fácil manejo y destacada habitabilidad, para lograr crear un ´pequeño Golf´.
Es en su exterior donde más se aprecia la mimetización con su hermano mayor, mostrando un diseño menos redondeado y juvenil que en anteriores generaciones, y presentando unas líneas más sobrias y angulosas al más puro estilo del compacto de Volkswagen. El interior sí dista más del dispuesto en el Golf, con una sencilla configuración en la que prima la practicidad y la ergonomía por encima del lujo, como se demuestra en los básicos controles de su consola central, en la que sólo se aprecian los botones del aire acondicionado y donde se ubica el discretosistema de audio. Esta sensación se acentuaba aún más unidad de pruebas a la que tuvimos acceso, puesto que contaba con la equipación básica, sin climatizador, ni controles en volante, entre otros sistemas casi elementales.
Ni un pero para su habitabilidad, con un diáfano interior con espacio suficiente para cinco adultos. La distancia para rodillas, cadera y cabeza en todos los puestos es excepcional, lo que resulta increíble teniendo en cuenta las compactas dimensiones del vehículo y la disposición de un maletero con 280 litros de capacidad.
Un diez en comportamiento
El punto fuerte de este modelo sigue siendo sin duda su comportamiento. En ciudad es ágil y manejable como el urbanita más compacto, facilitando la circulación entre el tráfico y las maniobras de aparcamiento, mientras que en carretera sorprende por su estabilidad y aplomo, semejante a la de los compactos más seguros del segmento.
Esta dualidad es el resultado de la combinación de un soberbio chasis, en el que se cuenta con una drección directa e intuitiva que guía a la perfección al Polo en cualquier circunstancia, una amortiguación perfectamente reglada que mantiene al bloque firme y sin balanceos sin resultar por ello incómoda, y unos efectivos frenos, capaces de detener al los apenas mil kilos que pesa el coche sin dificultades, con una avanzada motorización que ha recibido precisas modificaciones para elevar su potencia y minimizar al mismo tiempo el consumo.
Este Polo montaba el motor 1.4 MPI de 85CV, acoplado a una caja de cambios manual de cinco relaciones. La nueva inyección y gestión electrónica hacen que la respuesta a medio régimen haya mejorado notablemente con respecto a su anterior generación, de modo que ahora se disfruta de contundentes recuperaciones, y por tanto, una mejor respuesta en carrertera. Mención special merece el cambio de marchas por su suavidad, precisión y perfecto escalonamiento.