EDGAR VIVÓ
El Mazda2 es uno de esos coches que te dejan un buen sabor de boca cuando acabas de conducirlo, un modelo que destaca en todo aquello que tiene que destacar teniendo en cuenta el segmento del mercado en el que se encuentra: es compacto, manejable, sorprendentemente amplio —a pesar de no disponer de un gran maletero—, y tremendamente dinámico, eso sí, sin penalizar por esto el consumo, que es sin lugar a dudas la faceta más destacable de la unidad de pruebas a la que tuvimos acceso.
Sin reparar en ningún momento en realizar una conducción eficiente, sino más bien todo lo contrario, ya que quisimos comprobar la dinámica del modelo, el Mazda2 con el genial propulsor 1.6 CRTD de 90 CV —fruto de la alianza PSA y Ford— arrojó durante toda la prueba un consumo mixto que en ningún momento superó los 4,5 litros a los 100 Km, y que incluso llegó a rozar los 4 en algunos momentos del test.
Esta economía en el consumo se debe a la excelencia de un motor suave y refinado que es tan ahorrador como vigoroso, puesto que empuja con sorprendente fuerza —205 Nm de par— desde la parte baja del cuentavueltas y hasta la zona roja del mismo sin desfallecer, pero también influyen en él otros factores de vital importancia como una impecable puesta a punto del chasis, un peso más bien ligero del conjunto y una cuidada aerodinámica de la carrocería. Todos estos elementos se combinan para ofrecer una de las conducciones más agradables e intuitivas de cuantos modelos existen en segmento de los utilitarios, e incluso comparable en estabilidad y fiabilidad con algunos vehículos de clase superior.
El tacto preciso y directo de algunos elementos básicos como la dirección y el cambio de marchas de cinco relaciones, unido al excelente tarado de suspensiones y el buen trabajo de los frenos, hacen que, olvidándonos del carácter urbano de este modelo —siendo uno de los utilitarios más ágiles y manejables del mercado—, emprendamos una conducción deportiva y comprobemos como el Mazda2 se mantiene siempre firme y estable aún sometiéndolo a agresivas pruebas en puerto de montaña, donde tan sólo muestra debilidad con un leve subviraje, fácilmente corregible. El único pero por tanto de este modelo con respecto a sus rivales podría ser su mayor coste, justificado por otro lado con su gran equipamiento.