LA PRUEBA Toyota IQ

No te dejes engañar por su pequeño tamaño

Los apenas tres metros de longitud del iQ no son un impedimento para proclamarse como uno de los vehículos más atractivos de su segmento.

06.09.2010 | 13:59
No te dejes engañar por su pequeño tamaño
No te dejes engañar por su pequeño tamaño

No es de extrañar que el iQ esté cosechando desde su lanzamiento tantos galardones por todo el planeta, ya que hablamos de unos de los vehículos que más gratamente nos ha sorprendido en los últimos tiempos.

Las buenas sensaciones comienzan al observar su diseño: moderno, distintivo y deportivo, a la vez elegante y tremendamente cautivador para el mercado femenino. Pero lo que más nos sorprendió es la gran sensación de aplomo que transmite a simple vista, y es que el iQ parece más ancho que largo gracias al excelente trabajo realizado por los ingenieros de la firma nipona.

El interior también resulta muy original, con formas muy caprichosas y con elementos de impactante aspecto como su ingenioso cuadro de instrumentos, o la compacta consola central en forma de triángulo invertido. Además, todos los elementos en la configuración interior resultan de gran calidad, lo que unido a su excelente nivel de acabados se traduce en un habitáculo que nada tiene que envidiar a vehículos de mayor tamaño.

Cuatro personas en tres metros
Más allá de su aspecto, si por algo destaca el interior del iQ es por su increíble habitabilidad, siendo capaz de albergar a cuatro adultos en sendas plazas "reales", en menos de tres metros de longitud. Las plazas delanteras son tremendamente amplias. En el caso del puesto de conducción, el largor recorrido longitudinal del asiento permite que hasta una persona de 1,90 cm pueda conducir el iQ sin problemas de espacio, mientras que en el sitio de acompañante se ha prescindido de guantera —utilizando en su lugar un ingenioso maletín extraíble— para ofrecer un espacio incluso más generoso que en el primero.

Triple personalidad
El cambio automático que poseía la unidad del iQ 1.0 VVT-i MultiDrive a la que tuvimos acceso, variaba por completo el comportamiento del coche. En su modo ECO (D) resultaba suave y comedido, al igual que en la posición normal (S), pero con algo más de potencia, mientras que en la posición B y con mucha más retención y un rango mayor de revoluciones, se podían mantener conducciones dinámicas, motivadas por el sorprendente aplomo y la estabilidad que ofrece este compacto, incluso en carretera.

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