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Kerr reinventa a los Warriors e iguala la final

12.06.2015 | 10:50
Iguodala entra a canasta en el cuarto partido.Iguodala entra a canasta en el cuarto partido.

Un equipo joven que llega a una final por primera vez, que no tiene apenas experiencia y que practica un baloncesto alegre, se encuentra al borde del abismo con un 2-1 en contra, jugando fuera ante un equipo rocoso y experimentado liderado por el mejor jugador del mundo. Lo normal habría sido que en este preciso momento, ese joven equipo colapsara.

Pero Golden State, con todo en contra, se han rebelado contra el destino. Lo han hecho los Warriors con Kerr jugándose el todo por el todo con un quinteto inicial extremadamente bajo (Curry, Thompson, Iguodala, Barnes, Green).

El entrenador de Golden State pretendía con ello favorecer la circulación del balón y subir el ritmo de juego. Lo consiguió y los Warriors, tras ajustar su defensa en el primer tiempo muerto, lograron que Cleveland jugase su partido durante toda la primera mitad. Los Cavs no lograron encontrar solución al problema planteado por sus rivales y estos, por primera vez en las finales, fueron por delante durante la mayor parte del encuentro.

Lo hicieron; porque salvo en el tercer cuarto, lograron que la altura no penalizara en exceso las estadísticas de rebote en comparación con las de los Cavs.

Lo hicieron; porque de nuevo salvo en el tercer cuarto (curiosamente, el de la reacción de Cleveland) lograron bajar sus pérdidas con una atinada circulación de balón.

Los Cavs se mantuvieron vivos durante casi todo el partido de la mano de un inmenso Mozgov, que saco petróleo de su emparejamiento con Green, bien secundado por Lebron, que jugó como un ser humano muy talentoso y no como un jugador de otro planeta.

Dellavedova no logró mantener el nivel del partido anterior, pero la reacción en el tercer cuarto de Cleveland, se inicio con un par de triples suyos.

La serie viaja ahora a Oakland (Ciudad de los Golden State Warriors) y se decidirá al mejor de tres partidos, con ventaja de campo para los ganadores de anoche. Este partido podía haber sido el último clavo en el ataúd de los de Oakland, pero han salido airosos del trance. Las sorpresas no dejan de brotar partido tras partido y queda por ver si Blatt es capaz de encontrar una respuesta con su limitada plantilla, al quinteto bajo de Kerr.

También habrá que comprobar si éste se atreve a mantener su arriesgada apuesta, o si tras salvar el primer “matchball” vuelve a un quinteto más racional.

Por último, toda vez que se ha visto que Cleveland es capaz de reducir la anotación de los jugadores de los Warriors, con cierta eficacia, queda por ver si este partido de Lebron, ha sido una anécdota o un cambio de tendencia en esta final.

Esos detalles decidirán el próximo partido; pero ayer haciendo un análisis antes del partido, llegue a la conclusión de que si algo había aprendido durante estas finales, es que hacer predicciones era una forma estupenda de caer en el error.

A seguir disfrutando, que es lo que nos queda.