JUAN FRAILE

No se preocupen, siempre nos quedará Brasil

15.06.2009 | 13:18

Después de la Eurocopa y el simulacro de rival en la Confederaciones, sólo podría estimular una final frente a Kaká y compañía.

Tanto ha crecido la Roja en tan poco tiempo que rivales como el de anoche eran de los que de vez en cuando te sacaban los colores y un empate inesperado, por ejemplo en un Mundial. Sin embargo, ni el más pesimista entre los aficionados rojigualdos intuye a día de hoy que un equipo de medio y rubio pelo como el de Nueva Zelanda pueda meter mano a la Roja aunque el encuentro se hubiera celebrado a oscuras y en un cine de barrio.

Pardillos S.A.
Se notó demasiado que el practicado anoche poco tiene que ver con el deporte nacional en Nueva Zelanda. Incluso observando ciertas cuestiones tácticas, diríase que el fútbol ha salido de los 40 principales hobbys de aquel lejano país que tan bien practica el rugby y tan deficientemente el balompié. Tanto es así, que los anoche ataviados de blanco dejaron tantos metros y espacio a los delanteros españoles, que tanto Villa como el ´Niño´ jugaron casi mejor que Cristiano. Como serían los rivales, que en algunas faltas y ataques laterales disponían sus efectivos cual melé en choque del ´Seis Naciones´.

Hablando de Torres
No estaría mal que el entorno mediático técnico y galáctico de Concha Espina diese un giro de 180 grados y a partir de este momento iniciase la caza y captura de su pretendido nuevo «9» en los aledaños de Anfield Road. Si han cazado en Old Trafford tampoco debería suponer una hazaña agobiar al equipo de Rafa Benítez. Vamos, que con más de 90 millones de euros bajo el brazo, no hace falta que te conozcan como Floren para fichar futbolistas. Por cierto, me gustaría conocer si en Liverpool aceptarían un Negredo más veintipocos por el ´Niño´, que anoche hizo un hat-trick y no marcó el cuarto por intromisión manifiesta.

Todo por la izquierda
No puedo creer que en las Antípodas llegue la información futbolística con retraso o con cierto sesgo castizo, que también podría ser. Más que nada, porque deberían desconocer a un tal Capdevila que, desde el lado opuesto al políticamente correcto, destrozó a los Kiwi en los primeros 45 minutos.

Sin la magia
Con David Silva tocado, a medio gas y en banquillo, además de Iniesta, presumiblemente en Fuentealbilla, al equipo de Del Bosque no le hizo falta el plus de magia que otorgan esos dos locos bajitos a la Roja con un balón pegado a la bota. Bastó con un poco de velocidad y un rondito para desbaratar a quienes en España no jugarían ni en Segunda.

Apagón
No es exigible esperar que el equipo español apretase en la segunda mitad con un resultado tan abultado en las alforjas. Ahora bien, las autoridades deberían cambiar el reglamento y admitir la superioridad manifiesta para suspender de facto un espectáculo que a partir de cierto minuto deja de serlo para convertirse en un tedio peligroso, por aquello de una lesión inesperada. No se preocupen, para disfrutar siempre nos quedará Brasil... con permiso de Kaká.

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