Mestalla iba a ser la Villa Certosa del fútbol. Y Freddy Mercury está aireando que enseñará la pasta. El lunes llegó puntual, camisa de sedina, la misma corbata que cuando Cuatrecasas y con un terno que ni Arias Navarro. La vergüenza ajena salva a Víctor Vicente Bravo de un juicio más dañino. Salido de la peor telenovela, el Sr. Dalport justificó el escepticismo que provocó desde el principio. Ahora bien. Miren a los ojos al argentino. No es el único culpable. En ellos se refleja la cara del que lo trajo, del socio del que lo trajo, de tantos que permitieron el oprobio y de una afición que vendió el club por una escapadita de verano. Para no olvidar. Porque amenaza con volver.
Valencia-Sporting
En noviembre del 79 expulsaron a Enzo Ferrero del Molinón. El árbitro consideró que se había tomado la justicia por su mano al devolver, con discreto éxito, una agresión del madridista San José. Nació entonces el arquetípico: «Así, así, así gana el Madrid». Aquel Sporting de Castro, Quini, Joaquín, Ferrero, Cundi o Mesa residía en la burguesía. El que hoy juega en el estadio Mestalla no es el mismo pero hace un año el equipo de Manuel Preciado, otro damnificado de Villarroel, le dio un baño al VCF. La paradoja de la historia machihembra ambos clubes. La conexión Mareo es clave. Durante generaciones les hemos birlado el gol. El Valencia se trajo a varios sucesores de Quini, el mito. A Eloy Olaya, a Angulo —fichado por Paco Roig de las categorías inferiores— y a Villa, aunque vino de Zaragoza.
El ocaso de Vicente
Hay peloteros que juegan toda su vida deportiva con dolor. Para ser futbolista profesional el sacrificio es consustancial al éxito. El caso de Vicente Rodríguez, insólito jugador menguante, se parece al de los deportistas que están camino del ocaso. El carácter eclipsa al genio. A Vicente, sin duda, lo que le duele es el alma.
La suplencia
No creo que Emery sea un temerario pero, es de perogrullo: el éxito está en función de como se gestione la suplencia. Podría pensarse que frivoliza con el concepto. Porque cree en lo que hace o porque envía un mensaje a Fernando Gómez o a los que reclaman jugar sin ser capaces luego de honrar la ocasión, léase David Navarro o Nicola Zigic. Pero si quiere formar un grupo, y no sólo un equipo, ha de arriesgar. Si Ayestarán avala la rotación, podemos estar tranquilos. Aunque duela y aunque me quede sólo en su defensa.
Villa-Torres
Si tu sofismo te lo permite, querido Gauden, mójate. El escenario para comparar a ambos arietes sólo puede ser el que han compartido, y no es otro que Liga. Por estadística y versatilidad, gana el asturiano del Valencia. Y apuesto a que cuando acabe la temporada el Guaje supera los registros de tu ?Kid?.