Sólo ha hecho falta que Scariolo dejará de empeñarse en retocar lo que funciona bien, aunque el italiano siga tenso, con cara de miedo y de estreñido. Hoy nos jugamos el pase a la final, pero si estamos como ante Francia, esto sabe a oro. Poco importa el rival, si la selección es fiel a si misma sólo la pueden parar los árbitros o Scariolo.
Jugar, reír y ganar
Ahora sólo es necesario que Sergio no siga teniendo ataques de entrenador y esté para los momentos claves, para cuando hay que variar una dinámica negativa en el partido, con variantes defensivas o cambios de jugadores, o para el momento, como ante Turquía, en el que se debe preparar una jugada que gana un partido. El italiano ha demostrado en su carrera que es un buen entrenador, pero se empeñó en remover algo que ha funcionado para, al final, como se vio ante Francia, volver a la antigua táctica: la nueva generación y los enchufados del Khimki, al banquillo, y los de siempre, a jugar, reír y ganar.