No se asusten por el ´raje´ que pegó David Villa tras el empate frente al Sporting ni sus posteriores declaraciones de ayer quitándole algo de hierro al asunto... pero reafirmándose. Y digo que no se asusten porque en muchas ocasiones los ´rajes´ —expresión utilizada en el argot periodístico para definir una declaración fuera de lo normal, habitualmente tan crítica y sincera como inesperada... y por lo tanto jugosa— sirven para mejorar lo que no funciona o lo que no está funcionando como debería hacerlo. Un ejemplo de lo que digo lo tenemos en el Eurobasket de Polonia. España (en esta caso Scariolo) puso en manos del novato Llull una jugada tan arriesgada e insensata que a punto estuvo por lo mal que salió de dejarnos fuera de los cuartos de final del campeonato que finalmente ganamos arrasando. Tras la ´idiotez´ de Scariolo atronó el raje de Marc Gasol criticando la decisión del técnico y lanzando un mensaje inequívoco para el resto del personal: «Si seguimos haciendo chorradas y no jugamos al baloncesto como lo sabemos hacer... lo perderemos todo». Bueno, bien, esto no fue exactamente lo que salió literalmente de la boca del cabreado Marc pero sí nos sirve perfectamente te para definir a lo que se refería. Tras el raje... ya saben. Llegó el basket celestial de España y ayer festejamos el oro en La Cibeles... ¡vaya sitio, por cierto! Volvamos al fútbol y regresemos al raje de Villa tras ceder ese raquítico empate al Sporting. El Guaje rajó en contra del planteamiento utilizado lo que significa que su raje tenía en Emery a su inequívoco destinatario. Y el raje (como el de Marc) era un raje con todas las de la ley, era un raje con fundamento. ¿Y ahora qué? Pues si imitamos al basket y Unai hace lo mismo que hizo Scariolo(rectificar) el raje de Villa tendrá un efecto terapéutico en lugar de traumático Al menos así creo que lo deberíamos entender todos.