Inglaterra ha vivido siempre con pasión la Fórmula 1. No es de extrañar: con el reciente título de Jenson Button son ya diez los campeones mundiales que nacieron del otro lado del Canal de la Mancha. Su afición tiene, al contrario que la nuestra, el poso que dan los años de experiencia. La prensa sigue los campeonatos con rigor, haya o no un piloto inglés luchando por los primeros puestos. Los paracaidistas, aterrizados micrófono en mano de un campo de petanca o fútbol sala, no son bien recibidos. Un campeón no es considerado necesariamente el mejor sólo por haber llegado el primero.
La figura de Button, objeto de debate
La figura de Button, sin ir más lejos, está siendo objeto de un debate sin precedentes. Nada que ver con Hamilton, que fue recibido, en su primer y exitoso año de profesional, con enorme entusiasmo en un país en el que no sobran, precisamente, las estrellas deportivas –ese alborozo hoy se ha convertido en cierto escepticismo-. Button, en cambio, tiene tantos admiradores destacando su esforzada carrera por fin culminada en triunfo en cuanto ha tenido un coche en condiciones, como detractores señalando que ganó sólo cuando su monoplaza demostró una superioridad arrolladora sobre los rivales y mostró muchas flaquezas cuando las fuerzas, en la segunda parte del campeonato, se igualaron.
Alonso y Nadal representan a España
Entre tanto, una lista de los 50 mejores pilotos de la historia publicada en The Times ha revolucionado por completo el gallinero. Está, huelga decirlo, plagada de pilotos británicos, pero destaca la séptima posición de Fernando Alonso (Hamilton aparece en el puesto 21). Un lugar de honor que, teniendo en cuenta su inminente paso a Ferrari, no puede hacer sino mejorar con el paso de los años. No es Inglaterra un país que regale el elogio al foráneo y, por ello, si cabe, tiene mayor mérito el reconocimiento del piloto asturiano. Él es, junto a Nadal, la bandera actual de nuestro deporte en el Reino Unido. Aunque están todavía lejos de quien, aún siendo español, es considerado casi un héroe nacional. Don Severiano Ballesteros. No hay taxista a quien se mencione ese nombre y no se quite el sombrero.
Benítez trabaja su imagen
Trabajando, precisamente, en su imagen pública está ahora Rafa Benítez. Fuera de Liverpool, el técnico madrileño arrastra fama de gruñón malcarado, lo que no ayuda a su proyección personal ni a la de su equipo. Este año, con el patio en el club algo más calmado, parece dispuesto a rectificar (que no esté Mourinho, desde luego, ayuda). Sin ir más lejos, es el primero que ha querido quitar hierro al sonrojante error del árbitro que concedió el gol de la famosa pelotita roja contra el Sunderland. Mientras el país es un clamor en contra del árbitro, Benítez dice que hay que perdonarle. Toda una sorpresa y un clamoroso acierto por su parte.