L íbranos señor de los savonarolas que se alistan a las mareas dominantes. Eso sale gratis. Así que, a fuerza de ser políticamente incorrecto, les diré que me parece una necedad la derogación de la llamada ´Ley Beckham´. Si queremos homologarnos con Europa, empecemos por borrar la siesta o el almuerzo del funcionario, ya puestos. Queda feo que la galaxia haya descubierto el derecho a la huelga, tal como lo están pasando los españoles con la crisis, pero pretender resucitar el PIB a base de atosigar a los futbolistas millonarios que vendrán, los que están se salvan, no cuela. Y lo saben. Los peloteros con pedigrí ni son ni serán los paganos de esta fiebre recaudatoria. Los clubes ajustan los honorarios de sus cracks en función de cantidades netas. Así, la huelga de ricos ventilada parecía justificada ante la decisión del ejecutivo, que parece haber encontrado en los banquillos a los ´poderosos´ del discurso. Prescribir la importación de talento es un dislate. Las estrellas generan mucha más riqueza que la calderilla que se les pretende incautar BOE en mano.
Vidas cruzadas
Ni el Valencia ni el Zaragoza deben preocuparse por semejante polémica. Ni uno ni otro equipo atan perros con longanizas y por tanto lejos están de incorporar empleados de ese perfil. El encuentro de esta tarde está repleto de paradojas del destino. Marcelino, huido de Soler y sin encontrar la tecla todavía a su equipo, ha reunido restos del naufragio valencianista. La escuadra maña es un grupo de ´zidanes y pavones´ pero sin lo primero. Pavón juega en la Romareda y lo más parecido a la clase es Abel Aguilar, ex del Hércules y un De los Santos en bueno. Se juntan César, Arizmendi, Jorge López o Ayala, futbolistas de ida y vuelta. Así pues, el choque está sometido a un plus de melancolía. ¿Cómo recibirá la parroquia al ´ratón´? Malo será que le afee los gestos últimos. Yo me quedo con su imagen contra el Málaga en la primera de las dos ligas ganadas y sus elocuentes intentos para domar la euforia después de marcar el primero. Fabio Aurelio nos daría el segundo, el campeonato y la felicidad.
Una de pájaras...
No encuentro explicación a la pájara de Praga. Y dudo que el entrenador tenga la clave para que sus pupilos no tiren partidos a la basura una y otra vez. ¿Qué suerte de pájaros tienen en la cabeza los futbolistas para que jueguen con las emociones de los aficionados de esta manera?
...y algo de mala suerte
Un siniestro paralelismo se esconde tras el violento episodio del ´negro´ Cáceres. Mi abuelo me habló una vez de Chicao, el brasileño que jugó en el VCF y murió tiroteado en una gasolinera carioca cuando repostaba. También ´negro´, también protagonista de luctuosas circunstancias. El fútbol, a pesar de su brillo y su épica, es real como la vida misma. Aunque los futbolistas se crean inmortales.