Un titular más justo y correcto para esta contra que usted mi querido lector tiene entre las manos habría sido ´No perdamos el tiempo con Isco y Alcácer´, pero la palabra ´Alcácer´ no cabe. En cualquier caso, todo lo que diga a partir de ahora sobre uno vale para el otro, porque llevo un tiempo queriendo escribir sobre lo que debe hacer el Valencia con ellos.
Que Juan Soler ya no tenga ni un metro cuadrado del solar de Mestalla y que todos pensemos que la venta del dichoso solar sea ahora más posible que cuando Soriano enseñaba un papel y decía que estaba ´tot embastat´, no significa que el Valencia no siga teniendo la necesidad —económica— de acertar en lo deportivo más que nunca. Sé que al director deportivo no le gusta que se hable mal de la cantera —a mí hay otras cosas que tampoco me gustan y sigo callado—, pero podríamos decir que la aparición de Isco y Alcácer se debe más a una cuestión de generación espontánea que a planificación reciente. Eso sí, lo que pase de ahora en adelante con los dos nanos sí será responsabilidad directa de los que mandan en estos momentos.
Pero más que tomar decisiones acertadas, lo que toca es hacer reflexiones acertadas. Hace unas semanas en una reunión del consejo de administración se habló —en plan filosófico— de la posibilidad de que Emery entrene con algunos canteranos elegidos para la causa. En principio es buena idea, pero sobre todo es mejor que tener a Nacho González y a Zigic pintando la mona. El Valencia tiene que valorar el beneficio que puede sacar si Isco y Alcácer entrenan con el primer equipo de aquí a final de temporada y tiene que pensar también qué hará con ellos cuando el Mestalla esté en Tercera. Todo esto no lo digo porque hoy me haya dado por filosofar, todo esto lo digo porque el Valencia lo necesita tanto como fichar jugadores mundialistas a coste cero. Eso sí, para llevar a cabo este plan primero hay que atreverse y luego involucrar al entrenador. Tal como está la economía, no podemos fallar con Isco y Alcácer. No perdamos el tiempo.