Como ahora andamos un poco desesperadillos, seguramente a nadie se le ocurrirá montar una conspiración para ponernos la venda antes que la herida y tratar de convencernos de que la Euroliga —o la UEFA— no importa. Aunque alguno lo crea, no soy tan tonto como parece y sé perfectamente que la Copa del Rey es menos importante que la Euroliga, pero me ha dado por pensar y por pensar mal, y me ha pasado lo que me suele pasar cuando pienso mal; que acierto y que llego a conclusiones peligrosas. De ahí mi teoría que cuanto menos pienso, menos desgasto la neurona preguntona.
Decía que después de pensar mal he llegado a la conclusión de que la teoría esa que alguien inventó para justificar la cagada de la Copa y que básicamente decía que «la Copa no importa», vale también para la Euroliga. Así que todo el mundo tranquilo y sin estrés, que no pasa nada y que seguiremos siendo los más guapos porque lo que interesa de verdad y de toda la vida es jugar la Champions. Por lo tanto, Emery puede hacer el canelo el jueves, dejarse al Guaje en el banquillo para que no se canse y que esté descansado el próximo lunes y puede meterlo en el minuto 85 sea cual sea el resultado. Aquí solo importa es estar la temporada que viene en la Champions.
(Tenía la intención de terminar estas líneas con esta pregunta: «¿Alguno se atreve?», pero he pensado que no, porque de demasiado atrevidos —y temerarios como Koeman— está lleno el mundo, así que prefiero terminar diciéndole a Emery que hoy «mi casa está donde estás tú, los mismos ojos, la misma luz. Mi casa está donde estás tú, los mismos clavos, la misma cruz, los mismos clavos y el mismo ataúd»).