S iempre pasa lo mismo. El Valencia es el equipo que mejor desaprovecha las oportunidades. Cuando mejor lo tiene, falla. Podía distanciarse unos puntos muy interesantes del Sevilla y Mallorca y viajar a Barcelona el domingo con cierta tranquilidad de cara a la clasificación, pero para eso tenía que ganar al Racing, no lo hizo y perdió la ocasión. Es cierto que las bajas se acumulan, pero también es cierto que jugando en casa tiene que ganar esos partidos. Los cántabros muy ordenados atrás y con rápidos contragolpes se llevaron un punto que pudieron ser tres si Moyà no llega a tener su mejor partido desde que llegó. Sin duda, el mejor de su equipo. Cuando el portero es el mejor, mala cosa. El Valencia fue el de los últimos compromisos. Creó muy pocas ocasiones, no estuvo fino, todo lo contrario, más bien espeso y si Villa no marca cuando tiene la oportunidad, el gol no llega. Debutó el chaval Joel, no lo hizo mal y terminó muerto.
Me preocupa y mucho el estado actual de Silva. Desde que llegó al Valencia tras las correspondientes cesiones y se hizo, por méritos propios, titular indiscutible en su equipo y en la selección, me convertí en uno de sus más grandes admiradores. Su visión, criterio, clase, técnica, vamos, todo lo que un futbolista puede tener para ser figura, lo tiene el canario y lo ha venido demostrando partido tras partido. Para quitarle un balón tiene que ser con falta. Le dan por todas partes, tiene carácter, se revuelve rápido y recupera fácil. Todos estos dones para mí se han quedado un tanto atrás. No sé si es la proximidad del Mundial y sentirse un fijo de la selección o los cantos de sirena de cara al próximo verano y el posible cambio de aires; no sé exactamente qué es lo que le pasa, pero este no es mi David. Pierde balones con relativa facilidad, no lucha para recuperar lo perdido como hacía, protesta mucho, le falta rapidez de cabeza y piernas... repito, este no es mi David. Espero que sea un bajón, que para mí existe, pasajero y que pronto vuelva a ser el Silva que queremos. El Chori, llamado a ocupar su lugar, tiene destellos pero de momento todavía hay que esperar a ver qué pasa.