Efectivamente, en una noche como la de hoy preocupa más el futuro del Valencia que el de su entrenador, por no decir siempre con alguna rara excepción. El problema es que en una noche como la de hoy es difícil separar la suerte del equipo y la de Emery, porque el objetivo de ambos es el mismo. Así que, como dice el entrenador, es un día en que hay que apostar por el equipo para borrar esa imagen de fatiga y hasta desidia del último lunes. Ya habrá tiempo, después, de poner a cada uno en su sitio. No es necesario recordar que si el Valencia esta noche no mejora sus constantes respecto al partido del lunes la cosa se va a poner muy complicada, ni tampoco que si el club no se llega a sacar de la manga el 2x1de Carrefour el campo no se llena ni en sueños para remontar con el Brujas o para un partido tan atractivo como el que viviremos esta noche.
Schaaf
Han pasado más de cinco años desde que el Werder Bremen jugó por última vez en Mestalla y la diferencia más llamativa entre los dos equipos durante todo este tiempo se llama Thomas Schaaf. Porque el equipo alemán tiene en 2010 el mismo entrenador que tenía en 2004 y en 1999, mientras que por Valencia han pasado más de media docena.
Adiós, Madrid
Mientras, por la galaxia las cosas tampoco cambian demasiado. Un año más la Liga de Campeones se acaba en octavos, durísimo golpe para el gran proyecto de Florentino. Y lo peor es que todavía les queda el trago de la final en el Bernabéu. Si además llega el Barcelona, agárrate y no te menees...