No son músicos aunque vienen de Bremen. La tradición carga con ellos como con nosotros los trajetes de Faralaes y los Curro Jiménez que se pasean por la playa en busca de una sueca pechugona. El Werder Bremen es un equipo alemán compacto, sólido, mucho mejor que el Racing de Santander y a años luz de ese Brujas que eliminamos por los pelos en la prórroga y que lo celebramos como si hubiera caído el Real Madrid en el viejo coliseo de Mestalla —cosas veredes amigos Sancho... o amigo Yo-rente... que para este caso es prácticamente lo mismo—.
Alemanita
No pienso hacer un chiste fácil. Es cierto, se mide a un conjunto poderoso que lo único bueno que tiene es que aún no conoce a Emery. Si conociera a Unai y sus cafetones con el hombre del ser o no ser (digo de Don Pedro) esta noche palmábamos sin remedio. Sólo tenemos una solución. Que el Werder Bremen no nos conozca del todo y por lo tanto nos tenga miedo por la sobriedad que ganamos en tiempos pretéritos... y por lo tanto jueguen asustados. Si alguno se chiva —y algún periodista soplón y simplón tenemos por estos lares—, me temo que lo vamos a pasar de pena ya vayan veinte bandas de música y dos viejos coliseos llenos hasta la bandera. El Valencia, seamos realistas, no juega a nada en estos momentos y su entrenador no tiene ni idea de cómo resolver la papeleta. Es más, mejor que no intervenga... lo estropearía más todavía.
Yo-rentinita
Esto va para mi ex amigo Manuel Llorente. Mira, amo de Picassent, como el Werder Bremen nos pase por encima —y por lo tanto por encima tuyo y por todos los que están por encima tuyo— te van a plantear un jaque inmediato con todas las de la ley. Así está preparado, Manolo. Ojo, dijo simplemente Jaque... el Jaque mate, si tiene que llegar, te lo darán tus nuevos y escasamente interesantes compañeros. Por cierto, Manolo... ¿no tiene envidia del Power Electronics Valencia y de lo bien que juegan a baloncesto? El truco es fácil, tío, sólo piensan en baloncesto y no pululan por el palco de Juan Roig ni Cañete ni Albelda ni Angulo ni demás colegas tuyos de las tardes de Picassent.
Creo en la gente
De cualquier forma — y pensando ya en el partido contra el Werder Bremen—, yo creo en la gente y especialmente en nuestras bandas de música. Vamos a ganar el partido de esta noche. Estoy seguro. Donde esté una buena banda de Santa Cecilia —¿se llaman casi todas así, no?—, que se vayan a esparragar los cuatro músicos de Bremen... que son unos animales.