Ahí ando yo sin saber sobre qué escribir, si sobre lo que le conviene al Valencia, lo que le conviene a Villa o si seguir autosugestionándome —o como se diga, je, je, je— mientras contemplo como el mundo madridista se destruye a sí mismo tras su penúltimo ridículo al tiempo que Florentino Pérez se sale de rositas a pesar de que según algunas cuentas de los mal pensados como yo, el SUPERFLOREN de las galaxias solo ha ganado tres títulos de los veinte que ha disputado el Real Madrid mientras él es o ha sido su presidente —esta liga es el título número 21 y está por ver si lo gana—. Sí, sí, han leído bien, todo el dineral que se ha gastado le ha servido para ganar tres títulos y palmar 17. No está mal, y que sea por muchos años.
Decía yo que ando despistado porque no sé si conviene pasar del partido de mañana y centrar esfuerzos en el jueves que viene, o tratar de dar la machada en el Camp Nou. Esto último parece complicado, pero por otra parte si se nos ocurre ir a Barcelona pensando en Bremen, lo mismo nos pintan la cara como el día aquel que nos cascaron seis a pesar de que ya no estaba Koeman, ese pedazo de fistro de entrenador que ganó en el Bernabéu y todavía Iker Jiménez aún no ha sido capaz de descifrar el por qué de tan misteriosa victoria —el por qué de la Copa ya se sabe, la ganaron los jugadores—. Y hablando de ridículos —como el del Valencia en tiempos ligueros del holandés temerario y cabezón— y hablando del Bernabéu, les voy a contar un secreto; el madridista infiltrado de SUPER con sede en Villarreal es un ´culo veo, culo quiero´ y lleva un tiempo queriendo tener un perro porque también quiere que le haga preguntas como las que me hace mi perro Momo —el york-shire de mis hijas al que mi mujer da de comer y que solo yo saco a pasear—, pues bien el chaval se ha echado novia y ella le ha regalado un perro que se llama León... ja, ja, ja.