El Power está a cuatro partidos de la gloria, de ganar la Eurocopa y entrar por la puerta grande en la Euroliga —aunque esto le de dolor de barriga a Jordi Bertomeu, el amo de los ´pases vip´ de esta competición—. El equipo y la afición demostraron ante el Kazan que tiene muchas ganas de ganar el título y volver a la élite. La unión vivida en La Fonteta transmite confianza y hace soñar con ver a Víctor Claver levantando el trofeo en Vitoria.
El Aris es un buen equipo
No será fácil, quizás el Aris es el rival más fuerte de los siete que nos quedaban, pero el Power es el mejor y más vale jugar con los griegos a doble partido que en la final a cuatro, donde a un partido pueden dar un disgusto a cualquiera. Al Aris no hay que temerle aunque tampoco perderle el respeto. Si se pasa esta eliminatoria todo será más fácil, ninguno de los rivales que queden —Gran Canaria o Panellinios en semifinales— podrán con este equipo y una afición que tomará Vitoria.
A rematar ´la semana grande´ del madridismo
Pero antes toca hoy el Madrid y no hay que relajarse. La última vez que el equipo se gustó, tras ganar al Barcelona, el Hapoel nos metió el miedo en el cuerpo. El Real multiplica por cuatro el presupuesto del Power, pero no es imbatible y el equipo de Spahija, además de carácter y corazón, tiene calidad. El jueves ante el Maccabi el Madrid demostró que es un equipo vulnerable. Tras los fracasos europeos hay que rematar ´la semana grande´ de Florentino y el madridismo. Hoy hay que reventar La Fonteta, donde nadie ha ganado en la Liga ACB y demostrar que la afición ha renacido y que aquí no se gana por ganas, y que si lo hacen será por que son mejores.
Claver ha dado un paso adelante
El capitán Víctor Claver demuestra cada día más su talento y calidad a favor del equipo. Ha dado un paso adelante y está adquiriendo ese protagonismo que se le exigía, aunque también, en la misma medida, habría que pedirle al equipo y al entrenador que considere a Víctor cada vez más importante. Ya no es un jovencito, pero aún hay que trabajar con él y apoyarle para que crezca. Nadie duda del talento de De Colo, que el cerebro del equipo es Nielsen y que Rafa Martínez representa la unión, el espíritu y la calidad, pero que nadie olvide que Claver posee todas esas virtudes y bien canalizadas pueden hacer que pase de ser un gran jugador a uno extraordinario.
Así se construye un club
Así se construye un gran club, con unión de abajo arriba, desde el espectador más joven al más veterano, pasando por el equipo, el grupo gestor, el patrocinador —Power ha traído fuerza y suerte, tiene buena aura— hasta el número uno, el mecenas Juan Roig. Todos son necesarios para consolidar un sentimiento y crear un gran proyecto. Pero de nada vale todo si no se da un paso adelante y se pasa de la palabra a la acción. Hasta la fecha se ha estado parado a la espera de acontecimientos. Ni renovaciones, ni cambios en la estructura que son vitales para revitalizar y airear el club, ni puesta en marcha de proyectos como la ´Ciutat del Bàsquet´… Pero todo parece que debe y va a cambiar.
Spahija quiere seguir
Spahija lo tiene claro, quiere continuar y ya ha diseñado su proyecto deportivo. El problema no será su ficha. Al técnico le preocupa más que no se pierda potencial, algo que genera confianza. Raga y Solá piensan igual y ya trabajan para que el proyecto deportivo sea fuerte y acorde con un club que puede y debe estar en Euroliga. Afortunadamente, el secretario DEL técnico, Toni Muedra, ni pincha ni corta, aunque enreda y saca pecho como un palomo de cara al exterior, mientras en la trastienda se muestra sumiso y complaciente. Y es que algunos en el club siguen con los males del pasado, hacer la pelota, ´xafardejar´ —definición para Neven de esta palabra valenciana: es el que va contando cosas de una parte a otra por pasatiempo o malevolencia— y echar muchas horas en el club para conservar el puesto pero sin hacer nada de provecho. Menos mal que ya están detectados por los gestores.