A estas alturas de la temporada, con lo que hemos pasado en este equipo en otras temporadas, y con la que ha caído en esta, lo que vi ayer me gusta bastante. Es más, me gusta y me sobra. Y me gusta, me basta y me sobra mucho. Dice mi neurona preguntona que vio un Valencia metido en el partido y concentrado. Mi menda lerenda, por su parte, vio unos tipos que luchan para superar las muchas adversidades que el fútbol les pone en el camino en forma de sanciones y lesiones. Ya he dicho que desde la adversidad se ha unido el personal y que es la parte buena de tanta lesión pero no parece tener fin esta maldita plaga que tiene tan mala idea que ahora que Miguel estaba como un tiro, —lo del brazalete parece que es mano de santo— se lesiona. Y ya tenemos otra lesión muscular de esas que el Valencia insiste en no explicar dándole con ello cuotas de misterio al asunto, cuando debería haber normalidad. El buen momento que sigue viviendo el equipo parecer que ya no tiene nada que ver con el «excelente cuerpo médico y el excelente preparador físico» del Valencia... Como la otra vez, no cargo contra el actual preparador físico del Valencia ni contra el actual médico, simplemente pongo de relieve las muchas tonterías que se ha dicho sobre los que estaban antes...
Gran Pipo
Después de hablar de las podredumbres, me pongo traje —y eso que les tengo manía las corbatas porque no son nada rockeras— para hablar de la clase en la dirección que impartió el abuelo Rubén Baraja. Y digo abuelo con todo el cariño del mundo. Hasta que aguantó el cuerpo, aquello fue un recital de aguantar la pelota, levantar la cabeza y ponerla donde tocaba. Un recital de tocar de primeras cuando era necesario y saber qué necesitaba el partido en cada momento. Si hasta hubo una vez que Baraja y el huevo que le chupa llegaron a la frontal del área y casi rematan a gol... ¡Como en los viejos tiempos! El Pipo dio ayer uno de sus últimos recitales y como tengo más cara que espalda repito aquello de que si él y Albelda se atreven a dar un paso adelante y dejar de ser unos tipos que solo buscan salir de la mejor manera posible, podremos cantar aquello de «We are the Champions». De momento, podemos cantar ´we are de Champions´, que no es poco...
La justicia y Dealbert
Por otra parte, creo que deberíamos ser más justos con Dealbert y tener en cuenta el servicio que le ha hecho al equipo en la primera vuelta. El tipo ha dejado de ser un desconocido del que no esperábamos nada y que a poco que hizo —que fue mucho realmente— nos sorprendió grata y felizmente, y se ha convertido en un jugador al que ahora se mide como a uno más. Pues bien, si medimos a Dealbert como a uno más, que me parece bien y es lógico, pongamos el mismo rasero para todos. No lo hacemos...
Los premios
Llevaba un tiempo con una idea y ver ayer a Jordi Alba jugar de lateral izquierdo y rendir me da ánimos para contarla. Hay algunos detalles que deberíamos cuidar. El día del Racing, por la sanción de César, el Valencia necesitaba a un portero de la cantera, pero llamó a uno que apenas llevaba unas semanas en el club, que tiene 24 años y que ha firmado hasta final de temporada. No tengo nada contra él, pero seguro que hay porteros en la escuela que llevan más tiempo y tienen más futuro. Ir con el primer equipo es un premio. Y un ejemplo. Es como traicionar el espíritu de una escuela. ¿Guardiola lo haría?