Valencia es así y así se la debe querer. Sin llegar al estilo machadino de que una de las dos partes ha de helarte el corazón, pero casi. Si encima entra el fútbol de por medio, entonces empieza el baile, aunque es recomendable evitar que termine como el de Torrent. Aunque todavía no ha alcanzado la altura del épico duelo Quique/Carboni, estamos inmersos en un aburrido y soporífero UnaiSí/UnaiNo. Tanto, que creo que da igual su desenlace, con el peligro de que no hay mayor desprecio que la indiferencia. Sin embargo, la última disputa en aparecer, el Topal/Rinaudo, es mucho más interesante y gratificante. Tenemos a media afición que suspira por el turco del Galatasaray, mientras que la otra mitad estaría dispuesta a manifestarse por el argentino del Gimnasia de la Plata. Sin duda que el partido entre la ´araña´ y ´Fito´ promete. De repente, emergen finos expertos en el balompié otomano entre los eternos melancólicos del tango. Me gusta el debate.
Leyenda
Pero hay que mojarse para no hacer trampas. La verdad es que los dos futbolistas tienen buena pinta y lo más razonable sería traérselos a ambos, una pretensión que le podría costar la salud al señor Llorente y por ende al Valencia. Como me ocupa y preocupa más el segundo, admito mi vieja atracción por el fútbol argentino. Los Jesús Martínez, Kempes, Piojo López, Burrito Ortega, Killy González, Ayala o Pablito Aimar han levantado Mestalla. Desde Horacio Arquímedes Herrero, el primer jugador que llegó en 1947, hasta los actuales Banega y Chori Dominguez, el Valencia ha vivido su máximo esplendor con futbolistas argentinos. Cierto que el selecto Gimnasia y Esgrima de la Plata —los ´Triperos´— es un equipo de media tabla, pero que todo y con eso Rinaudo haya alcanzado la albiceleste y esté en la mente de Maradona juega mucho a su favor.
Decisión
Dicho lo cual, y como manías las justas, Topal ha demostrado estar a un gran nivel. El Valencia ha estudiado mucho al jugador y confía en una inmediata adaptación de la ´araña´ turca. Sigue siendo la primera opción para los técnicos. Sea quién sea al final el elegido, será un gran acierto.