En situaciones como la que vive el Valencia, con la no renovación —o sí— de entrenador y todas las disputas que se generan alrededor, los futbolistas suelen sacar tajada. Como el debate es otro, casi todos los observadores dirigen sus energías hacia ese otro debate y hasta los que mandan también están en otra cosa, al final salen casi siempre incólumes de todas las pifias. Y no es así, porque ellos tienen mucho que ver cuando se gana, cuando se pierde y sobre todo en el cómo se pierde. Por eso, y para evitar espectáculos como el de Mallorca y comedias como la del Bernabéu, esta vez antes de salir de casa habrá que recordarles que la Liga no ha terminado, la Champions aún no se ha conseguido, el Mundial no ha empezado y el próximo partido es —da hasta miedo escribirlo— el más importante. A estas alturas ya no sirven rapapolvos ni reuniones de vestuario donde nadie habla, todos callan y otorgan. Hable el presidente, hable el entrenador o hable el director deportivo, que por cierto hace mucho que no entra en estas cosas, que todos tengan muy clarito que a Barcelona se va a defender al Valencia y a dar la cara aunque después te la partan. El fútbol también es un deporte de riesgo.
Tranquilito, Chori
Tampoco queda más que aceptar las disculpas del jugador arrepentido, aunque lo importante es que de verdad lo esté. Ahora falta que toda esa exigencia de la que habla y todas esas emociones incontenibles que le traicionan fuera del campo las sepa canalizar también cuando esté dentro. Porque todavía jugará esta temporada, que Emery ya se ha comido más de una de este estilo y peores sin salirnos de la temporada que nos ocupa. Y tú tranquilito, Chori, que aún nos queda mucho que aguantarnos.
Era bueno Olic, es
Ivica Olic dio un recital de lo que son las artes del buen delantero nada menos que en una semifinal de la Liga de Campeones, de la que es uno de los mejores goleadores con el Bayern de Van Gaal. No era mal jugador el croata para el Valencia, que lo quiso la pasada temporada, vaya que no. Mejor que Keirrison, el que quería Soriano seguramente por aquello de que Brasil es tierra de grandes oportunidades.
Vídeo en el estadio
Un aficionado se aventuró a entrar en las obras del estadio para grabar un vídeo que firmaría el propio Amenábar cuando estudiaba la ESO. Bonita e ingeniosa aventura que dicen le podría salir cara porque allí está prohibida la entrada a toda persona ajena a la obra, podría haber sufrido un accidente lamentable —¡que se habría grabado!— y además es una invasión de la propiedad privada, algo que sin dejar de ser cierto es una aseveración que podría tener muchos matices.