Emocionante. Así describía el piloto español de Ferrari, Fernando Alonso, el desarrollo de la carrera en Montmeló. Pero no parecía serlo en los monitores de televisión, ya que tan sólo Lewis Hamilton fue capaz de alterar el orden de la clasificación entre los cuatro primeros, gracias a su hábil maniobra en el cambio de neumáticos y a que se la jugó con Sebastian Vettel en su salida de boxes.
Mirar con detalle la pantalla de tiempos no hacía más que confirmar la solidez de las posiciones. Fernando Alonso, anclado en la cuarta plaza, llegó a marcar un par de vueltas rápidas, pero su distancia con el piloto alemán de Red Bull y la posibilidad de subir al último escalón del podio parecía algo inalcanzable.
Fue en el último cuarto de carrera cuando la fiabilidad empezó a cobrarse víctimas. Por suerte para Ferrari esta vez no fueron sus motores. La Scudería, con el permiso de la FIA, ha podido solventar los problemas de resistencia de sus propulsores. En esta ocasión fueron los fallos de los rivales con las gomas y los frenos —dos de los elementos más sujetos a la fricción— los que auparon a Alonso hasta la segunda posición.
El primero en experimentar problemas fue Vettel. Sebastian se quedó sin frenos, tuvo una excursión por la grava y se vio obligado a realizar una inesperada parada en boxes. Fernando ya era tercero. Ya en la última vuelta, Hamilton se estampaba contra las protecciones tras ver como, de forma inexplicable, reventaba su goma delantera izquierda. Los dos abandonos no sólo permitieron a Fernando estar en el podio del Gran Premio de España. Además, le aportan unos importantes puntos que le sitúan a él y a su equipo en la segunda plaza de los campeonatos de pilotos y constructores, respectivamente. En los dos casos a sólo tres puntitos de los líderes. Además, los dos abandonos fueron protagonizados por los grandes rivales por el título. Tanto Lewis como Sebastian van a necesitar fuerte apoyo del equipo para salvar el golpetazo moral.
Fernando, sin embargo sale muy fortalecido de Barcelona. El subidón de adrenalina era más que evidente. «¡Ojalá en Valencia pueda, en vez de segundo, ofrecerles la primera posición!», decía. Mientras, Massa, que no pudo pasar de la sexta plaza, se quejaba del comportamiento del coche y de los neumáticos. Esperemos que las palabras del asturiano se cumplan en el Gran Premio de Europa y lo veamos como ganador aquí en Valencia. La afición valenciana se lo merece.
Tristemente, menos para ver
Por mucho que haya crecido en los últimos años, la afición a la Fórmula 1 en España no iguala a la del fútbol. Pero esta semana ha pasado algo que acerca en importancia a ambos deportes. Al igual que con el fútbol, nos quedamos en Valencia sin la señal de TV3 durante la carrera. Poco me importa lo de las ´pelotitas´ —como a Button, no me nace la afición—, pero es una verdadera lástima para aquellos a quienes nos gusta ir ´zappeando´ y para los que nos gusta grabar de unos y otros canales haber perdido esta opción.