Tres días antes de que Iniesta reescribiera la historia del fútbol, otro nombre propio, LeBron James, se encargó también de cambiar el rumbo del basket moderno, en la NBA, con The Decision. Así se tituló el programa especial que la ESPN retransmitió ´sólo´ para que The Chosen One anunciara su nuevo equipo para los próximos cinco años por 80 millones de euros ´cansado´ de acumular premios individuales y decepciones colectivas con los Cavs —donde podría haber firmado por 20 millones más—. «Me voy a Miami», dijo LB. Estas palabras las siguieron 10 millones de telespectadores, lejos de los 28 millones del séptimo partido de la final entre Lakers y Celtics, una cifra que demuestra lo que es capaz de generar por sí solo un producto de márketing como lo es ´El Rey´. Si en Cleveland reaccionaron quemando sus camisetas y lo calificaron de «esclavo fugitivo», al sur de Florida han comenzado a hacer el agosto con la nueva elástica.
Más allá del impacto a corto plazo, la decisión de LeBron significa que en los Heat formará trío con Wade y Bosh, con los que casualmente comparte línea deportiva, después de una reunión secreta —sobre el papel prohibida y que ha sido investigada por la NBA— en la que supuestamente los ´Three Amigos´ resolvieron su destino y el de la Liga —con permiso de los Lakers— y que revela que como en los tiempos de Magic, Bird o Jordan son las estrellas las que ´mueven el cotarro´.