ADRIÁN LOIS, JUGADOR DEL LEVANTE UD.
El calor aprieta en Benasque. Aunque desde Valencia me comentan que allí es insoportable, por lo que no nos podemos quejar. Preparar el asalto a la máxima categoría entre montañas vale todos los esfuerzos. Pero lo que también es verdad es que estamos contando las sesiones que quedan para tener el fin de semana de descanso. Hoy (por ayer) nos ha tocado triple sesión después de la mañana libre del lunes. Las dos primeras han sido duras. Hemos tenido un circuito físico casi nada más sonar el despertador y luego mucho contacto con el balón, que es lo que más nos gusta. Después hemos descargado un poco las piernas en el río. Ya ni se nota que el agua está helada, parece hasta bendita. Pese al cansancio hay que hacer un último esfuerzo. Lo que más agradecemos es jugar partidos. El segundo también lo ganamos, aunque el marcador no fue tan escandaloso como el 0-11 del estreno. Hacía muchísimo viento y a ellos les benefició también que el campo era pequeño. El resultado hubiera sido más amplio con otras circunstancias. Jugué la segunda parte cuando el míster cambió el sistema y trabajó el 4-3-3. Me gusta ese planteamiento, es el que utiliza José Gómez en el filial. A mi lado estuvieron Marc Mateu, que lo conozco más ya que hemos disputado muchos minutos juntos en el filial, y Pallardó; con él es un placer jugar y todo te lo pone muy fácil. Sólo fueron 45 minutos, pero acabé echo polvo. Pero aquí no hay tiempo para relajarse. Ya me lo dicen en mi casa, que aproveche los últimos momentos en Benasque, que no queda nada y que siga apretando el acelerador. Además de los entrenamientos, en el vestuario se habla mucho de las posibles incorporaciones. Estamos pendientes de Stuani, de si viene o no. Es un jugador de mucha calidad. Ya lo demostró en el Albacete marcando un mogollón de goles.