DESDE PTUJ
L e veo entrenar y pienso en las facultades físicas y técnicas que tiene; lo veo jugar y trato de encontrárselas. Pasan los años y las temporadas y Manuel Fernandes es la eterna esperanza de Unai Emery. El técnico siempre confía en el luso y nunca obtiene la respuesta que desea. En los dos amistosos que ha disputado el equipo hasta la fecha, Manuel Fernandes saca la peor nota para el cuerpo técnico. Le ven que no da todo lo que puede dar —tampoco es que le pidan a estas alturas que actúe como si fuera la final de la Champions— y no lo entienden, a fin de cuentas el luso —una vez más— viajó a Ptuj para ganarse ese sitio que nunca encuentra en el Valencia.
A Manuel Fernandes le preguntas por su futuro y te dice que él no sabe nada, que él está entrenando para quedarse en el Valencia. Luego de puertas hacia dentro —me parece absolutamente normal que de puertas hacia fuera venda otra realidad— comenta entre sus compañeros que tiene esta o aquella oferta y que espera que algo fructifique para salir del club. Por ello se dejó su flota de coches en Portugal y se alquiló un vehículo en Valencia para moverse durante los primeros días de pretemporada. Para qué traerse los coches si aquí no me voy a quedar, es lo que pensó. Si bien la realidad es que a las oficinas del Valencia no ha llegado nada serio.
Hablemos de otro jugador, en este caso del ´capitán´ Carlos Marchena. En Ptuj todos le ven vestido de amarillo desde hace días. Ni tan siquiera preguntan si hay algo nuevo, porque lo que tenía que haber ya lo hubo. La noticia ahora y lo que dejaría a los jugadores descolocado es que Marchena entrara por la puerta del vestuario el próximo martes para iniciar la pretemporada. Eso sí sería un notición. Por cierto, con lo que me cuentan que ha rajado más de uno por Vila-real de Marchena... y ahora fíjate.